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Así los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano.

William Blake


"El matrimonio del cielo y el infierno" (1790-1793)
PROVERBIOS DEL INFIERNO (VERSIÓN ÍNTEGRA)

En tiempos de siembra aprende, en la cosecha enseña y en el invierno goza.

Conduce carro y arado sobre los huesos de los muertos.

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

El gusano cortado perdona el arado.

Sumergid en el río a quien ama el agua.

El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.

Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca llegará a estrella.

La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.

A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.

Las horas de la locura el reloj las mide; pero ningún reloj puede medir las de la sabiduría.

Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.

Expone número, peso y medida en año de escasez.

No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.

El cuerpo muerto no venga injurias.

El acto más sublime consiste en poner a otro ante ti.

Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.

La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es el atuendo del orgullo.

Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los 1upanares con ladrillos de religión.

La altivez del pavo real es la gloria de Dios.

La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.

La cólera del león es la sabiduría de Dios.

La desnudez de la mujer es obra de Dios.

El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.

El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano.

El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.

El júbilo impregna; las penas procrean.

Que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.

Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.

El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, que podrían ser cetros.

Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado.

La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos.

La cisterna contiene; el manantial rebosa.

Un pensamiento llena la inmensidad.

Presto has de estar para decir lo que piensas que así el ruin te evitará.

Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.

Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se avino a aprender del cuervo.

El zorro provee para sí mismo; pero Dios provee para el león.

Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.

Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.

Como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.

Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.

Del agua estancada espera veneno.

No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante

. ¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título regio! Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.

El débil en coraje es fuerte en astucia.

El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer tal como el león no interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.

Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.

Si otros no hubiesen sido tontos, tendríamos que serlo nosotros.

El alma de la dulce delicia no puede mancillarse. ver un águila ves una porción de genio. ¡Alza la cabeza!

Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos, el sacerdote reserva su anaterna para las mejores dichas.

Crear una florecilla es labor de eras.

La condena estimula, la bendición relaja.

El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.

¡Las oraciones no aran!

¡Los elogios no cosechan!

La cabeza es lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza; manos y pies son la Proporción.

Como el aire es al ave o el mar al pez es el desdén para el despreciable.

El cuervo quisiera que todo fuese negro; el buho, que todo fuese blanco.

La exuberancia es belleza.

Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.

El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.

Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica.

Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.

La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.

¡Basta! o demasiado.

Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios. Les prestaban nombres de bosques, ríos, montañas, lagos ciudades, naciones y de todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir.

Y en particular estudiaban el genio de cada ciudad o país y los colocaban bajo el patrocinio de su divinidad mental.

Hasta que se formó un sistema del cual algunos se aprovecharon para esclavizar al vulgo pretendiendo comprender o abstraer las divinidades mentales de sus objetos. Así comenzó el sacerdocio.

Que escogió formas de culto tomándolas de cuentos poéticos. Hasta que por fin sentenciaron que eran los dioses quienes habían ordenado aquello.

Así los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano.

¿qué mano inmortal, qué ojo osó idear tu terrible simetría?

William Blake


Tigre, tigre, que te enciendes en luz

por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
pudo idear tu terrible simetría?
¿En qué profundidades distantes, en qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?¿Qué mano osó tomar ese fuego?

¿Y qué hombro, y qué arte
pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?

¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué tremendas garras osaron sus mortales terrores dominar?

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?

Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
por los bosques de la noche
¿qué mano inmortal, qué ojo
osó idear tu terrible simetría? (*)

(*) William Blake, Poesía completa, Bibliotecas personal de Jorge Luis Borges, Hyspamerica, Buenos Aires, 1986, pp.112-113.

THE TYGER

Tyger! Tyger! Burning bright

In the forest of the night,
What inmortal hand or eye
Could frame thy fearful simmetry?
In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare sieze the fire?

And what shoulders, & what art,
Could twist the sinews of thy heart?
And when thy heart began to beat,
What dread hand? & what dread feet?

What the hammer? What the chain?
In what furnace was thy brain?
What the anvil? What dread grasp
Dare its deadly terrors clasp?

When the stars threw down their spears,
And water'd heaven with their tears,
Did he smile his work to see?
Did he who made the Lamb make thee?

Tyger! Tyger! Burning bright
In the forest of the night,
What innortal hand or eye
Dare frame thy fearful symmetry?

La perdida del consuelo

(Kant y la postmodernidad)

Por Fermín Fèvre


A pesar de que han transcurrido dos siglos desde que Emmanuel Kant desarrollara en su tercera crítica o “crítica del juicio” la denominada estética de lo sublime, hoy mantiene una vigencia que es necesario destacar.

El fenómeno es curioso ya que esta vigencia pudo sostenerse, también, a lo largo el proceso del arte moderno. Cuando nuevas características han dado paso a otras expectativas, que llamamos postmodernas, la estética de lo sublime sigue igualmente sirviéndonos ante la experiencia del arte. ¿Cómo es posible esto?

Ante todo, convendría más bien, hablar de sentimiento de lo sublime antes que de estética de lo sublime, al tratarse de una vivencia personal, que está en cada uno de nosotros y no de un canon objetivo de belleza o de lo estético.

El sentimiento de lo sublime está en nosotros y el propio Kant así lo expresa. Habría que recordar su gradual y reiterada manera de definir lo sublime. En el Libro Segundo, trata de la Analítica de lo Sublime y del pasaje de lo bello a lo sublime; primero, como facultad de enjuiciamiento.

Nos dice así, en el lenguaje del siglo XVIII, que “coinciden lo bello y lo sublime en que ambos placen por sí mismos”. Y luego, en que ambos no presuponen un juicio e los sentidos ni uno lógico-determinante, sino un juicio e reflexión: por consiguiente, la complacencia no depende de una sensación, como la de lo agradable, ni de un concepto determinado, como la complacencia en lo bueno” …pero, -aclara-, “con todo se la refiere a conceptos, aunque sea indeterminado a cuáles, y, por tanto, ella está ligada a la mera presentación a su facultad, a través de lo cual la facultad de la presentación o imaginación, es considerada a propósito de una intuición dada, en acuerdo con la facultad de los conceptos del entendimiento o de la razón, para beneficio de ésta.”

El propio Kant ya allí habla de lo sublime como un sentimiento. Lo define como un placer que sólo surge indirectamente, “de modo tal que es generado por el sentimiento de un momentáneo impedimento de las fuerzas vitales –dice- y de una tanto más fuerte efusión de esas inmediatamente consecutiva; por tanto, no parece ser la emoción –agrega-, un juego, sino seriedad en el que hacer de la imaginación”.

Así considerado, este sentimiento es, contradictorio y dual. Lo reconoce el propio Kant cuando dice que “desde que el ánimo no es solo atraído por el objeto, sino alternativamente, una y otra vez repelido también, la complacencia en lo sublime contiene menos un placer positivo que una admiración o respeto; esto es, algo que merece ser denominado placer negativo”.

Esto es lo que Jean-Francois Lyotard alude como combinación de placer y de pena.
El placer de que la razón exceda toda presentación y la pena de que la imaginación no esté a la altura del concepto. Una vivencia de lo sublime que todos tenemos ante la obra de arte. Tiene que ver también con lo que ella muestra y con lo que ella oculta. Vale decir lo que es motivo de placer (lo que oculta, pero sabemos que está ahí y existe) y lo que es motivo de pena (lo que muestra, por medio de las formas, que son el consuelo de lo que alude).

Por eso este sentimiento de lo sublime nace del hecho de que la obra alude a lo impresentable; a la ausencia, Kant lo señala al afirmar a su vez, que “llamamos sublime a lo que es absolutamente grande”; vale decir, que excede toda representación, y que es grande por sobre toda comparación.

Como sostiene Lyotard, la obra, hace ver que hay algo que se puede concebir pero que no se puede ver ni hacer ver. Eso impresentable es alegado como contenido ausente y la forma ofrece materia de consuelo y de placer. En realidad el placer es sólo consolador, menor, por cuanto está referido a lo ausente, que es la verdadera fuente de placer…El placer ausente y la pena presente, sólo logran conciliarse bajo el consuelo menor de las formas.

Kant nos va dando distintas definiciones e lo sublime; alejándose cada vez más del objeto motivador de ese sentimiento. Nos dice así; “ha de ser llamado sublime el temple del ánimo debido a una cierta representación que da que hacer a la facultad de juzgar reflexionante, y no el objeto”. De tal modo “excede toda medida de los sentidos”, añade.

También destaca Kant a la idea de infinitud como constitutiva de lo sublime, situándola en una lejanía que tiene ciertas semejanzas con la definición del aura que casi 150 años después Walter Benjamin en “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”. Ero a diferencia e Benjamin que sitúa el aura en el objeto, Kant coloca lo sublime en la intimidad de cada uno de nosotros.

“La verdadera sublimidad –dice- sólo tiene que ser buscada en el ánimo del que juzga, no en el objeto natural, cuyo enjuiciamiento da lugar al temple del sujeto”.

Es por esto que estamos ante un sentimiento, Esa es la valoración subjetiva del arte –la única que cuenta-; el hecho personal de la vivencia estética. La sublimidad no está finalmente en ningún objeto sino solamente en nosotros mismos, “en nuestro ánimo” en el lenguaje de Kant.

En su pensamiento, las ideas no tienen presentación posible y todo intento de hacerlas visibles es insuficiente; son, en ese sentido, impresentables. En la relación entre entendimiento e imaginación Kant encuentra, precisamente, el placer estético. En la Primera Crítica afirma que “lo hermoso induce mucho pensamiento, pero sin la posibilidad de que ningún pensamiento definitivo sea adecuado para él”. Sin embargo, en esta relación hay una recíproca excitación. La forma (materia de consuelo) estimula al pensamiento (materia de placer) y recíprocamente éste actúa sobre ella. Del mismo modo Kant sostenía que “las intuiciones sin conceptos son ciegas, y los conceptos sin intuiciones son vacíos”.

El proceso de desmaterialización del objeto artístico a lo largo del arte contemporáneo, que culmina en cierto modo en el arte conceptual, pero que subsiste de muy diversas maneras a partir del postconceptualismo y especialmente en nuestros días pone en evidencia la pérdida del consuelo.

La importancia determinante de la forma desaparece a favor del concepto alegado que, abandona cada vez mas su condición de ausente para hacerse presente, exponiéndose en una mayor evidencia. El objeto, motivo de lo sublime – como quería Kant- es entonces, un objeto mínimo, prácticamente subjetivo.

En ese juego de presencias y de ausencias, de recíprocos estímulos, se produce la pérdida del consuelo. Ya no nos basta quedarnos con el consuelo de las formas. El renunciamiento al objeto, aunque esté presente, su minimización a favor de lo que verdaderamente nos transmite (en última instancia, lo que motiva a lo sublime que está en nosotros) nos lleva a lo que también Kant llamaba la apercepción pura. Lo que identificamos entonces con el arte ya no es algo que situamos o visualizamos en los términos de los objetos sino e un sentimiento personal, subjetivo, que por los más diversos medios perceptivos llega a una resolución en la mente sin posibilidad, empero, de verse traducido en conceptos. En ese ir y venir de mutaciones y de transformaciones de energía se plantean los términos de relación entre los creadores y los receptores en pos de lo sublime.

Con otras características diferentes a las de la modernidad; sin su carga de utopías a cuesta, sin sus pretensiones totalizadoras y apocalípticas, con otra dimensión de lo impresentable, de la ausencia alegada, el arte de la postmodernidad también participa del sentimiento de lo sublime.

La sublimidad esta en cada uno de nosotros y el arte es una de las vías de ponerla en descubierto. Otra es el amor.

Fermín Fèvre

encuentro con la propia sombra

Carl G. Jung
“El encuentro con uno mismo, al principio, es el encuentro con la propia sombra. La sombra es un pasaje, una puerta estrecha y no hay forma de bajar al pozo profundo sin sufrir el dolor del angostamiento que implica cruzarla. Pero hay que aprender a conocerse a uno mismo para saber quién se es. Porque, por sorpresa, lo que se encuentra detrás de la puerta es una vasta extensión de incertidumbres sin precedentes, sin derecho ni revés, sin parte superior ni inferior, sin ubicación ni pertenencia, ni bien ni mal. Es el mundo del agua…, donde soy indivisiblemente esto y aquello al mismo tiempo, donde experimento al otro dentro de mí mismo y el otro fuera de mí me experimenta a mí."
Carl G. Jung, Collected Works vol. 9,1, pág. 22

lo que me sorprende

Richard Serra


"Mis grabados son principalmente estudios hechos después de que una escultura se ha concluido. Son el resultado de intentar evaluar y definir lo que me sorprende en una escultura, lo que yo no podría entender antes de que una obra fuera hecha. Me permiten que entienda aspectos diferentes de la percepción así como el potencial estructural de una escultura."




“El negro es una propiedad, no una cualidad. En términos de peso, el negro es más denso, crea un volumen mayor, se contiene a si mismo en un campo más denso. Es comparable al forjado (...). El uso del negro es la forma más clara de destacar algo contra un fondo blanco...Es también la forma más decisiva de marchar sin crear significados asociados (...)El uso de cualquier otro color sería la extensión del cromatismo con sus inevitables alusiones a la naturaleza...Estoy interesado en la mecanización del procedimiento gráfico, no en el gesto pictórico ilusionista. “


La materia impone su propia forma a las formas

“El trabajo surge del trabajo, no se trata de inspiración sino que al tratar de resolver un problema, a menudo se da con nuevas propuestas y nuevas formas. No es que haya de pronto un nuevo paradigma que rompa con el pasado.” Richard Serra


“Trabajo todo el tiempo con mis manos. Estas no son obras que se hagan en el monitor de una computadora. Si algo soy es un hacedor de modelos, todo mi trabajo lo hago a partir de modelos de entre una pulgada y un pie. Nunca dibujo mis piezas, sino que las modelo y una vez que las termino y estoy satisfecho con ellas entonces se hacen los dibujos y son enviados para ser calculados y eventualmente fabricados en una acerería."
"Montar una obra no fue cosa fácil, toma mucho trabajo y esfuerzo, pero finalmente es un trabajo metódico y sistemático. Cada una de las planchas puede sostenerse por sí misma en equilibrio (...)
Es importante señalar que esfuerzo sin pensamiento es labor sin redención.”


“No pienso en laberintos cuando hago mis piezas; me gustan y me interesan los laberintos, pero no construyo en relación a ellos. Nadie se va a perder dentro de una de mis piezas. Lo que a mi realmente me interesa es la construcción de espacios, y el acero es el material que me permite crear estos espacios y me da la facilidad de fabricar formas muy particulares. Pero el acero es sólo la envoltura, es la piel de los espacios. Lo importante es el movimiento y las sensaciones, no el volumen ni el peso. La materia impone su propia forma a las formas. Con cemento o tabiques u otro material no podría crear la misma sensación que me permite crear el acero”.


“Alguna continuidad existe pero las piezas no imponen una narrativa particular, no obligan al espectador a comportarse de alguna manera específica ni a seguir un recorrido determinado. Por el contrario, el espectador puede hacer lo que quiera, caminar al lado de la pieza, entrar, salir, hacer lo que se le ocurra. Cada uno reinventa su propia experiencia con la pieza. Una vez que el trabajo se baja del pedestal e interfiere en el espacio del visitante, pueden suceder un número de cosas. Cada persona trae su propio bagaje a la experiencia y por tanto lo vive de su propia manera. Como se trata de un espacio público, la obra provoca ideas y pensamientos que probablemente no ocurrirían en otro espacio y ante otro tipo de obra. Aquí lo público y lo privado conviven de maneras inesperadas. Yo no hago mis esculturas con la finalidad de tornarlas espacios de flujo masivo de personas (…)”

“Mi trabajo comenzó a ocupar el espacio público y a intervenirlo desde muy temprano en mi carrera. Recuerdo que durante los años 70 estaba trabajando con Jasper Johns, creando una pieza, cuando se me ocurrió poner una lámina en un rincón. A partir de ese acto comencé a entender de manera diferente el espacio y comencé a apropiarlo de otra manera."


“El metal continúa oxidándose por unos 8 a 10 años y después se detiene el proceso de oxidación y deja de cambiar la apariencia, que adquiere un tono café, casi ámbar, entonces el color se vuelve uniforme. Mucha gente insiste en especular al respecto de la coloración de las superficies, pero en realidad es una pérdida de tiempo, ya que aún está en proceso de transformación.”


“No es mi intención ni me interesa el vértigo o el mareo. Es cierto que algunas personas lo sienten y se debe a la ausencia de líneas verticales con las cuales el visitante se pueda orientar. No hago esculturas para afectar o para crear efectos.”

Archivos del corazón

Christian Boltanski. Signatures
1.300 corazones para una obra de arte
La pieza «Les archives du coeur», que se expone en el museo Es Baluard, cuenta con grabaciones de latidos que serán almacenados en una isla deshabitada de Japón

http://www.artecontexto.com/es/blog/christian_boltanski_signatures.html#mas
http://www.esbaluard.org/es/exposicions/76/christian-boltanski
http://www.diariodelviajero.com/museos/graba-los-latidos-de-tu-corazon-y-puebla-con-ellos-una-isla-desierta-japonesa
Archives du coeur (Archivos del corazón) es un proyecto universal de Christian Boltanski que, desde 2005, reúne una colección de latidos del corazón grabados en diversos lugares del mundo. Evoca la memoria de una fuerza vital humana que, en una interacción entre multitud e individuo, permanece y se transmite más allá de la muerte. Han sido presentados en centros artísticos como el Palais de Tokio (Paris) y la Serpentine Gallery (Londres), siendo albergados en Teshima (Japón).
Signatures, la instalación sonora realizada por Boltanski para el Aljub, en Es Baluard, configura, en el proyecto de los Archivos, un monumento inmaterial a la ausencia de quienes golpe a golpe trabajaron en sus piedras, cuerpos borrados ya por una muerte anónima. Nada queda –en la estética de un barroco hipermoderno perviviendo en las transparencias y radiaciones de la tecnología, en la fugacidad sublime de las cosas efímeras–, excepto los signos cuyos significados son, como la memoria, difusos, ininteligibles. Inscripciones de un alfabeto críptico, referido al salario y la cuantía del trabajo-sudor, del esfuerzo continuo: Marx golpea y late, también, ineludible, en esta mano esclava o casi esclava, en los niños trabajando en las canteras de extracción de piedra, en los prisioneros de la Inquisición, en los músculos transportando carga, en los maestros canteros. Pues todo monumento se yergue sobre la muerte de otros, sobre el precio/signo de vida humana, mercancía: a veces, nada.


Boltanski transmite mitos: el flujo de lo incesante, de un son imparable, insistentemente repetido. El tiempo. Registra la ingravidez freudiana de “lo mismo” en la materia del aire, del neón, en el olor acre de la niebla. Archiva lo imposible: lo espectral del espectáculo a que se refería Barthès. Ritualiza el retorno insistente de la muerte en un simulacro de cables, altavoces, máquinas y luces. En materiales banales, cotidianos. En el espacio abovedado del Aljub retumban atronadores los ritmos de los corazones, golpes monótonos picando, colocando piedras. Son los trabajadores re/construyendo un mundo desaparecido. Las ruinas de hoy, convertidas en museo, albergan el retorno de unos muertos que no se fueron nunca y confrontan a espectadores y turistas a la mirada estupefacta de lo incomprensible: la muerte, siempre.
Pues, ¿qué se revela aquí, sino el acto creativo que recorre las piedras y los signos, percibe la mudez de lo irreconocible y el sonido atronador de la multitud de corazones y martillos, sigue los trayectos de los cables, se pierde en la neblina blanca del vapor y en el neón espectral de los signos como en una memoria borrosa, en una escritura extraña? El sentido, para Boltanski, no es opaco; tampoco nítido. Está asociado por conexiones sinérgicas, rumores, ambigüedades, cuerpos inmateriales, energías, iluminaciones y penumbras. Por la ausencia de forma. El sentido –cuando aflora– no es literalmente transmitido. Al contrario que en el estructuralismo y en la estética del Wiener Kreis, donde el sentido no ha de ser descubierto sino que se produce, en Boltanski –más cerca del devenir bergsoniano del tiempo, del «rostro de arena» de Foucault y de una topología de las superficies de Deleuze– el sentido aparece en una interacción de cadenas de significantes inmateriales que iluminan lo incomprensible.


Vértigo de la muerte infinita, del azar absurdo y de un destino sublime que ridiculiza la supremacía de lo inmediato, la nimiedad del objeto, la hiperexpresividad del cuerpo y la apariencia, el culto a las reliquias. Pues para Boltanski, el arte no es decorativo: transmite cuestiones existenciales. No es el acontecimiento lo que cuenta, dice, sino la condición humana.
La obra en proceso "Les archives du coeur" ha contado con la participación en España de más de 1.300 personas que, desde que se instaló en el museo de arte moderno y contemporáneo Es Baluard en julio pasado, han grabado los latidos de sus corazones para ser almacenados en una isla deshabitada de Japón.
Estos 1.300 latidos registrados en Baleares se suman a los más de 47.000 con que contaba la obra de Christian Boltanski antes de su instalación en el museo palmesano, según ha informado Es Baluard en un comunicado.
"Les archives du coeur" (Los archivos del corazón) fue incorporada en Es Baluard gracias a la colaboración de la Kewenig Gallery y con motivo de la exposición "Christian Boltanski. Signatures.La muestra invita a los visitantes agrabar los latidos de su corazón para que pasen a ser archivados y expuestos de manera permanente en Teshima, una isla deshabitada de Japón que forma parte de Benessere Arte Site Naoshima.


Las grabaciones se llevan a cabo en una cabina con el apoyo de un asistente de Es Baluard. Además, por 3 euros, los participantes que lo deseen se pueden llevar un CD con la grabación. La obra en proceso guarda cierta relación con "Signatures", en la que los latidos del corazón tienen un papel primordial. En la instalación ubicada en el aljibe del Baluard se oyen latidos con una secuencia rítmica que emula los golpes de martillo con que los obreros marcaron el siglo XVII las piedras de dicho recinto y de todo el baluarte de San Pedro donde se ubica.
Pruebas de la existencia humana


Tal y como declaró el artista durante la rueda de prensa de presentación de "Signatures", los latidos "son el sonido del martillo sobre la piedra y representan a los seres humanos y su trabajo". Del mismo modo, la grabación de los latidos en "Les archives du coeur" supone una continuación de la dedicación del artista a elementos como la muerte, la memoria, la desaparición y la pérdida. Al coleccionar pruebas de la existencia humana, éstas quedan inmortalizadas, según el artista.
Es la primera vez que "Les archives de coeur" se expone en España. Recientemente, se ha mostrado en Maison Rouge (París, 2008), Magasin 3 (Estocolmo, 2008), In Situ (Berlín, 2008-2009), en Monumenta - Grand Palais (París, 2010), Musée d'Art Contemporain du Valle del Marne (Vitry-sur-Seine, 2010), Serpentine Gallery (Londres, 2010), Kunstmuseum Liechtenstein (Liechtenstein, 2009), MONA (Tasmania, 2010), Hangar Bicocca (Milán, 2010), Center for Contemporary Art Ujazdowski Castle (Varsovia, 2010-2011).

"La obra surge de la obra”

Richard Serra

"Las Meninas' fue un descubrimiento: cambié la pintura por la escultura."


"Viendo la obra de Velázquez me di cuenta de que quería explorar la relación entre objeto y sujeto. Quería colocar el sujeto en la percepción del movimiento de quien ve la obra. Ése fue el mayor descubrimiento de mi vida".

Guggenheim Bilbao

…Las piezas grandes de Richard Serra (como “la materia del tiempo”, por ejemplo) son Arquitecturas que condicionan el comportamiento de las personas… ¿es consciente la Arquitectura del poder transformador del Arte?
“Durante años he discutido esta cuestión con los arquitectos, y los arquitectos no quieren que nadie intervenga en su trabajo, ellos quieren hacer sus edificios y poner una gran bola dentro”.


"Un arquitecto hace cosas funcionales y útiles. Un escultor hace cosas que son, por definición, inútiles en cuanto a su propósito. ¿Es que alguien cree que Miguel Ángel, Giacometti o Brancusi hicieron lo mismo que Mies van der Rohe o Frank Geh-ry? ¡No! ¡Es absurdo!".
"La arquitectura no es arte. ¿Frank Gehry hace lo mismo que Brancusi? ¡No!"


La materia del tiempo
“Las ocho esculturas que constituyen esta instalación comparten el mismo vocabulario de topologías. Por topología se entiende el estudio matemático de la superficie y la dirección. Esta metodología evolutiva crea su propio sentido del orden. El avance tecnológico en la conformación del acero me ha permitido realizar prolongaciones de diferentes volúmenes, vacíos y pasadizos.



Las torsiones elípticas, espirales, esferas y toros existen en la polaridad habida entre la fuerza descendente de la gravedad, peso de las piezas, y su alzada, que intenta alcanzar un estado de ingravidez. La conexión formal de todas las piezas en esta instalación posibilita que el espectador, incluso conociendo poco la naturaleza de la escultura, acceda y reconozca la totalidad del campo escultórico como un lenguaje coherente. Cuando concebí esta instalación, dicha coherencia fue muy importante para mí.”



"No hago objetos portátiles. No hago obras que puedan ser retocadas o ajustadas a un sitio. Hago obras que tratan con los componentes del entorno de lugares dados. La escala, el tamaño y la locación de mis trabajos para sitio específico están determinados por la topografía del sitio, sea éste urbano, paisaje o un cierre arquitectónico".



"Mis obras devienen parte de y están construidas dentro de la estructura del sitio, y a menudo ellas reestructuran, tanto conceptual como perceptualmente, la organización del sitio".



"Mis esculturas no son objetos para que el espectador se detenga y mire fijamente. El propósito histórico de emplazar una escultura sobre un pedestal fue establecer una separación entre la escultura y el espectador. Estoy interesado en crear un espacio conductual en el que el espectador interactúe con la escultura en su contexto."

La vida es más conmovedora que el arte

Christian Boltanski
La UNTREF presento en el marco de las actividades del MUNTREF y de la Maestría en Curaduría en Artes Visuales: Diálogo con Christian Boltanski a cargo de Diana B. Wechsler. El encuentro se realizo el jueves 10 de noviembre en la Sede Centro Cultural Borges. Bs As.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-23440-2011-11-08.html

Reflexiones de Christian Boltanski


“Cada uno es único y al mismo tiempo el olvido viene muy rápido...¿Cómo alguien que es alguien, que tiene una pequeña historia, puede desaparecer al morir? Cuando uno no es creyente, desaparece totalmente. ¿Cómo alguien que es a la vez único puede desaparecer? Son preguntas que me hago”.


“Me interesa el individuo y el objeto que remite a un sujeto ausente, donde hubo un individuo”


“Sentimiento de ausencia más que de presencia, pero en presencia......la muerte reforzada en presencia de un objeto que al recordar refuerza esa ausencia”


“No se puede luchar contra la desaparición, tarea imposible, fracasé, pero sigo trabajando, soy muy tenaz.”


“Soy un artista extremadamente tradicional, soy renacentista pero empleo el lenguaje de mi tiempo”
“Lo que trato de hacer con mi trabajo es plantear preguntas, hablar de cosas filosóficas, no por historias a través de palabras sino por historias a través de imágenes visuales. Hablo de cosas efectivamente muy simples, comunes a todos. No hablo de cosas complicadas.”


“El arte no cambia la vida, no hay que esperar mucho del arte”


“Creo en el azar, los no religiosos creemos en el azar de la muerte, del nacimiento…mi madre podría haber hecho un aborto y yo no estar aquí … podría no haber nacido, podría estar muerto. Uno llega por azar es como si estuviéramos en un campo minado. Todo lo que soy se vincula con el azar de la creación.”


“Construir lo que es parte de uno mismo, me interesa el funcionamiento de mis obras, mis obras se construyen y se destruyen… La imprecisión que un sombrero puede ser un camello a la vez, siempre Imprecisión…El artista dice quien es, que es y cada uno reconstruye lo que quiera ver.”



“Mis obras se practican como en la música, las obras ya no existen, es lo mismo y es otro, reinterpreto mi obra. Escribo una partitura, la practico, y es única irrepetible, siempre diferente. Además la pueden ejecutar otros, cuando yo no este. Es diferente e igual a la que yo concebí, no existe en forma material no habrá nada entre sus manos, es una nueva interpretación.”


"El artista tiene pocas ideas, se repiten un y otra vez cambiando el perfil.
Si he tenido tres, he tenido suerte! Siempre miramos las mismas ideas desde otra perspectiva
La representación no es negativa, en arte hay que esperar para hacernos una pregunta. Es como ser místicos, estar frente a un muro, y ocuparse de esperar, no hacer nada. Hay que tener mucha valentía para hacerlo así. También esperanza, y esperar que algún día nos hagamos una pregunta, la pregunta, optimista porque todo sigue andando.”


“Nuestra sociedad no habla de la muerte, es como un rechazo, es una obligación mantenernos jóvenes….hay que aceptar la muerte como parte de la vida”
“Me gusta la vida, no la muerte hay que aceptar las leyes de la naturaleza. La vida es más conmovedora que el arte”



“Es dar por un instante una emoción a alguien "algo que ocurrió”, siento que ocurrió.”


“El objeto perdido esta a la espera en suspenso (llaves, ropa usada, dejada)
Esperan volver a ser usadas, queridas. Mirada que da vida en un lugar inhabitual.”


“Artista es el que hace preguntas y provoca emociones. Lo que pretendo es que la gente se fije en unas señales y que eso le sirva para hacerse preguntas sobre la vida, la desaparición, sobre ellos mismos... De hecho, los proyectos de Japón y Tasmania, lo interesante no es tanto ir al sitio en cuestión, sino saber que las obras existen. Vaya si quiere, pero lo importante, más que esa realidad, es el mito al que se refieren. Hace un año que la casa se abrió en Japón, y muchos ni siquiera saben que es una obra de arte. La historia de Tasmania, que es real, es casi como un cuento. Y espero que así siga siendo. Pero si no fuera real, no me interesaría.”

No puedes caminar por dentro de una pieza que puede estar sobre una mesa

Entrevista: Richard Serra (1939). Filetta jarque. El país. España
Publicado el junio 3, 2011
http://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2011/06/03/entrevista-richard-serra-1939-filetta-jarque-el-pais-espana/


Estamos sentados al lado de Olson, una escultura que consiste en dos enormes planchas de acero curvas situadas en paralelo, ligeramente inclinadas, de diez metros de largo, tres de alto y cinco centímetros de grosor. Esta estructura contiene prácticamente todos los elementos que caracterizan la obra de Richard Serra, para muchos el escultor más respetado del arte contemporáneo internacional. Ahí están, en calculado equilibrio, las grandes dimensiones, el peso del material, el inquietante desafío a la gravedad, la simplicidad de las formas forzadas a posiciones que desconciertan al espectador. Olson(1986) está instalada durante este verano en las salas de la Fundación Beyeler, en Basilea (Suiza), y forma parte de la exposición Brancusi-Serra, que enfrenta en un diálogo la obra de estos dos maestros de la escultura. Una muestra que se verá en octubre en el Guggenheim-Bilbao.
Richard Serra (San Francisco, 1939) mira directamente a los ojos cuando habla. Lo hace en voz baja y segura, expresando con fluidez sus ideas. Sus convicciones. Emana magnetismo. Con 71 años, sigue mostrando el carácter firme que le ha dado fama, aunque la proverbial distancia que marcaba ha dado paso a una amabilidad acogedora. Le gusta hablar. Algo que es evidente en el libro que se acaba de publicar en España con una selección de sus escritos y entrevistas realizados entre 1972 y 2008.


¿Cuál es su relación, o la de su escultura, con Brancusi?
No creo que haya una conexión paralela entre la obra de Brancusi y la mía. Lo único que puedo decir por mi parte es que cuando era estudiante, entre 1964 y 1965, tuve una beca de un año en París. Por entonces yo era pintor, no escultor. Fui a la reconstrucción del taller de Brancusi que estaba en el Museo de Arte Moderno y me sentí sobrecogido e inspirado por él. Acudí muchos días a verlo e hice dibujos de las esculturas. Hice esos dibujos porque dibujar es para mí la forma en que el volumen corta el filo de las cosas. El interior se dibuja y se dibuja también el exterior. Es en esa delgada línea donde el dibujo ocurre. Y mientras observaba el estudio de Brancusi me di cuenta de que en sus cortes y modelado él dibujaba mediante la escultura de la misma manera en que Cézanne dibujaba en sus pinturas. Me impresionó esa idea. Desde entonces no he vuelto a ver la escultura de la misma manera, fue como ponerme en el disparador.


Se refiere a la escultura abstracta de Brancusi…
Brancusi es como un libro de instrucciones. Es la austeridad y la simplicidad de la forma. Pero si quieres representación, también la encuentras. Si quieres abstracción, ahí está. Si quieres volumen, encuentras volumen. O yuxtaposición. Y siempre está hecha desde las formas más simples y la imaginación, de una manera en que yo no había visto antes. Algo me atrajo sin remedio sin saber por qué, y volví día tras día a hacer mis dibujos. Cuando me fui de París consideraba ya la posibilidad de dedicarme a la escultura. De no haber sido por esa beca posiblemente yo no me hubiera hecho escultor. Ahora bien, eso fue hace cuatro décadas. Si hoy me preguntan si Brancusi ha sido una influencia para mí posteriormente, diría que no. Solo lo fue al principio. Fue el que engendró la posibilidad de hacerme escultor. Porque la escultura consiste realmente en aceptar que se pueden inventar formas. Y creo que Brancusi fue capaz de reducir la forma a una idea muy simple.



Supongo, además, que el estudio de Brancusi conservado intacto parecía guardar muchos de sus secretos.
Sí, retenía el aura. Podías casi sentir su presencia aunque él ya no estaba ahí. La atmósfera del taller era impresionante. En cuanto a esta exposición que relaciona la obra de Brancusi y la mía, yo no diría que hay nexos directos. Pero una de las cosas que Brancusi dio a entender es que era posible retirar la escultura del pedestal. Pienso en el caso de la Columna infinita, la de madera. Brancusi cortó la pieza midiendo exactamente la altura del suelo al techo de la galería Brummer de Nueva York, en 1926. Midió el espacio, en el contexto. Fue algo excepcional porque después siguió haciendo obras sobre pedestal. Pero la idea de alguien midiendo el espacio en el sitio, tomando en cuenta el espacio, el paisaje de fuera, me impresionó mucho. Yo quería trabajar la escultura fuera del pedestal, porque una vez que lo haces consigues que el espectador la vea al nivel de su propia experiencia. Si piensas en una pintura dentro de su marco, lo que está pintado permanece dentro de ese recuadro. Pero en una pieza como esta (señala a Olson) te mueves y eso va cambiando tu experiencia en relación con el espacio. De modo que la pieza no depende de su imagen sino del espectador que la experimenta desde dentro, alrededor de ella o desde distintos puntos de vista.
¿La voluntad de hacer algo así surgió en relación con esta idea?
Yo nunca he trabajado sobre un pedestal.


Y supongo que cuando era pintor tampoco le gustaba el marco…
No, no mucho. Siempre me pareció una limitación. Fui cineasta durante una época y siempre me sentí encorsetado por el fotograma. Por otro lado, creo que si alguien abrió las posibilidades del desarrollo de la escultura en el espacio, aunque él no lo siguió después, fue Picasso y sus guitarras, entre 1912 y 1914.
Hay una exposición de las guitarras de Picasso ahora en el MOMA de Nueva York…La he visto. Creo que Picasso abrió un camino al hacer una construcción y no un modelado o fundido. Y quienes mejor lo comprendieron fueron los rusos: El Lisstiski, Tatlin, Rodchenko… Todos ellos entendieron las implicaciones de Picasso y pensaron: qué pasaría si nos movemos dentro de ese espacio constructivo, si hacemos construcciones a las que la gente pueda entrar. Es ahí donde estoy.


Ahora la situación ha evolucionado: el modelado y el fundido están de moda otra vez y la vitrina ha reemplazado al pedestal. La idea de un bien como objeto transportable puede estar en una vitrina, como hacen Jeff Koons, Damien Hirst o lo hacía Beuys. Pero aun estando en una vitrina, no están en el mismo espacio que tú. Es más como el marco de un cuadro. Se niega el espacio de comportamiento al espectador. O sea, que lo ves como una imagen, aunque sea un objeto. A mí no me interesa la imagen sino la sensación de la escultura.


Usted ha dicho en ocasiones que la escultura se ha considerado una extensión de la pintura. ¿Cree que es necesaria otra perspectiva?
No sé lo que otros piensan, pero el que la escultura haya sido considerada algo así como pintura tridimensional ha sido siempre una limitación. Se trataba de colgar una imagen en el espacio, sin que llegara a colectar el espacio dentro de sí misma o permitiera a la gente moverse dentro o en torno. Creo que ese ha sido un gran déficit. Otra cosa que los escultores no han tomado en consideración es que el material, cualquiera que este sea, siempre impone su propia forma a la forma. Si investigas las posibilidades de cualquier material -yeso, vidrio, madera, acero- y aprendes cómo utilizar tu material, él te va a dirigir hacia su potencial. Algo que la imagen nunca hará. El arquitecto Louis Kahn dijo: “Cuando veo un ladrillo le pregunto qué quiere ser”. Porque él vio el potencial de la unidad de convertirse en una forma distinta. Yo llegué a la escultura no porque estuviera interesado particularmente por el acero, mi interés estaba en el espacio. Configurar el espacio usando el acero como materia. Encontré maneras de cortar el espacio con el acero. La línea es el corte.




Es como dibujar en el aire…
Toda esa idea de las líneas que cortan viene del dibujo. El subtexto para muchos artistas es el dibujo. Si quieres entender la manera en que un artista piensa hay que mirar sus dibujos. Todos los niños dibujan. Es su manera de comunicarse con el simple hecho de trazar una marca. En determinado momento, el niño se inhibe porque sus padres o maestros intentan corregirlo o darle ciertas pautas. Se les niega el gozo de marcar libremente. En mi caso no fue así porque mis padres siempre me animaron. Eso te da confianza en ti mismo.




La primera impresión sobre su escultura puede remitir a algo muy mental, frío, matemáticamente calculado. Pero cuando uno se enfrenta a ella lo que se produce de inmediato son emociones encontradas. Emociones o impresiones.
Pienso que lo que el arte hace es despertar en nosotros la necesidad de sentir. Si no hay sensación no hay experiencia. Puedes salir a la calle cada día y olvidas todo lo que has visto porque, a no ser que haya algo que afecte tus sentimientos, no se produce la emoción. Tiene que haber un gatillo que dispare la emoción. Sin embargo, eso no es algo que yo pueda calcular o buscar. Trabajo con problemas tectónicos y espaciales. No puedo predecir la forma en que la gente va a reaccionar, sentir o experimentar. Solo les presento una posibilidad y un potencial. No hago obras que predigan lo que vas a sentir, porque no sabría hacerlo.




Pero cuando usted tiene la idea de una forma, de una forma imposible, todo su esfuerzo, concentración y voluntad se centran en conseguirla. Como artista, esta parte del proceso es su satisfacción. Cuando está terminada es el público el que experimenta.
No es posible saber qué va a pasar. Ayer, en una entrevista, una mujer me preguntaba qué había de interesante en esto (señala a Olson), es solo una plancha de acero curvada. Si no le interesa, yo no puedo explicarle por qué. Le repliqué preguntándole por qué un lienzo cubierto de pintura es más interesante. Tiene que haber algo que te comprometa. Esta persona se resistía. La gente menos resistente son los niños, porque son muy curiosos e inquisitivos. Los niños que crecen con la idea de que la escultura es algo que debe ser experimentado. No es algo que deba ser desdeñado. Si menciono a Cézanne, piensas en algo determinado. Si menciono a Giacometti, Picasso o a cualquier otro, todos ellos proveen experiencias que el mundo no nos da, experiencias de las que carecemos. Eso es lo que llamamos cultura. Y si los chicos crecen con ello, tienen más posibilidades de ser receptivos.




Buena parte de sus obras están hechas para espacios públicos.
Tilted Arc causó un gran revuelo, protestas, y finalmente fue retirada. ¿Qué falló?
La General Services Administration (GSA), la agencia gubernamental responsable de la instalación de arte en edificios públicos, no había construido hasta ese momento ninguna obra que hubieran aprobado y contratado. Su destrucción no tuvo precedentes. Querían hacerlo para cambiar su programa, querían la posibilidad de que una obra levantada pudiera ser destruida. Eso nos puso en una posición muy extraña. Hoy todavía se mantiene esa ley. Algo que no podría suceder en Europa. Los europeos firmaron la Convención de Berna, Estados Unidos no. No hemos firmado los mismos derechos en la protección del derecho moral del artista. El Partido Republicano acabó con él.
Lleva cuatro décadas de trabajo y hoy su obra es mundialmente apreciada. Pero, aparte de las circunstancias políticas, ¿cree que falló en algo esa escultura en relación con su recepción por parte del público, algo que incomodaba? ¿O fue solo el shock de lo nuevo?
No era más incómoda que una de estas piezas (señala otra vez la escultura que tenemos delante), solo que era más larga y más grande. En esa época los arquitectos no usaban curvas. El único edificio con curvas en Nueva York era el Guggenheim de Frank Lloyd Wright. Frank Gehry todavía no había empezado a usarlas. Creo que la diferencia entre el siglo pasado y este es la reintroducción de la curva en la arquitectura. Porque lo que hace la curva es remitirte a la piel, a la velocidad de la piel, a la superficie. El ángulo recto te lleva a la esquina, al rincón y a lo estático. La curva sugiere movimiento. Y creo que lo que desconcertó de Tilted Arc es que era una gran curva. Se asustaron.
Sus grandes piezas asustan, quitan el aliento. Tal vez por la escala, la monumentalidad.
Es porque no refuerzan las referencias de lo horizontal y vertical a las que estamos acostumbrados. Caminas hacia dentro de ellas y el axis mundi -lo que está a la izquierda o a la derecha- se convierte en un desafío. Dejas de estar seguro. No sabes qué sucede en tu movimiento al caminar, en relación con un espacio que se mueve. A veces tienes la impresión de que el suelo se mueve.




Usted ha escapado de los museos (no de todos) al situarse a la intemperie.
En cuanto sales al exterior tienes que lidiar con las comparaciones de lo que hay alrededor. Y lo que encuentras es urbanismo, arquitectura, la métrica de la vida. Los museos protegen y conservan el arte. Lo reducen a la función de la apreciación, de la contemplación. Pero también lo encierran en cajas. Cuando estás afuera a nadie le importa demasiado quién es el autor, les importa en comparación con todo lo que lo rodea. Si va a tener una relación que pueda ser significativa o no. Es más difícil allá afuera, encuentras mayor resistencia. Cualquier cosa que esté dentro de un museo cuenta con la aceptación de que eso es arte, simplemente por estar ahí. Eso no sucede afuera. Tiene que encontrar su forma de sobrevivir.
¿Y es importante en eso la monumentalidad, la escala?
No es solo la escala. Es el lugar, la circulación alrededor. El sitio, dependiendo de si revela el lugar o lo critica con su presencia. Cómo la gente se relaciona con ese lugar donde transcurre su vida diaria. Y ese es un desafío mayor.
Un desafío… con muchos horrores.
La mayoría de las veces el arte en espacios públicos falla. Pero eso no significa que no deba hacerse. Porque de cada veinte o treinta errores hay uno que vale la pena. Tiene resonancia, a la gente le gusta y lo respeta. Creo que cuanto más arte haya en espacios públicos, mejor. Siempre se podrá juzgar un país por su libertad cultural, ya sea en música, poesía, arte, teatro, cine, lo que sea. Países en los que se reprime el arte suelen reprimir también a su pueblo.




Creo que usted no hace dibujos preparatorios de sus piezas sino pequeñas maquetas en plomo. Y además solo hace piezas grandes, no esculturas pequeñas, ¿por qué? ¿Rechazo al mercado del arte?
Tuve a Leo Castelli como galerista. Él me consiguió una pieza muy grande en Nueva York y hasta puso de su dinero. Se sentía muy orgulloso y yo muy agradecido. Por ese entonces me dijo que quería que le hiciera una pieza pequeña para poner sobre su mesa. Lo miré y solté una carcajada. Él hizo lo mismo. Los dos sabíamos que yo no se la iba a hacer. Y no es por una posición en contra del mercado del arte. Simplemente, no me interesa. No puedes caminar por dentro de una pieza que puede estar sobre una mesa. Una vez llegué a vender algunas de las maquetas para pagar por el juicio de Tilted Arc,pero, como mucho, he regalado esos modelos a museos. No los hago para vender. Esas piezas pequeñas me parecen tchotchke (palabra yídish que designa objetos insignificantes y kitsch, como bibelots). De hecho, hay cierto tipo de arquitectura actual que parece tchotchke gigantes. Porque están interesados en la imagen, no en la función.
¿El Guggenheim de Gehry?
Creo que él está más interesado en la escenografía. Y eso está bien. No tengo nada en contra. Tuvo mucho éxito, cambió totalmente la ciudad de Bilbao. Probablemente cambió el mundo de la arquitectura. Es uno de los hitos del siglo XX.




¿Qué otros escultores actuales le interesan?
Antes de morir, me interesaban Donald Judd y Carl Andre. Bruce Nauman hizo piezas esculturales muy interesantes. ¿Más jóvenes? No muchos. Creo que por su retorno al pedestal y la vitrina. Y eso es porque estamos en una era posmodernista donde todo el mundo piensa que está bien hojear los libros de historia del arte y coger de aquí o de allá. Eso se solía llamar plagio. Ellos lo llaman posmoderno. Estamos en una era de reacción. No estamos en una época de progresión. Hubo un momento de progresión en los años veinte del siglo pasado. Otro en los años sesenta. Pero no creo que haya habido ningún progreso en ninguna de las artes desde entonces. Ni en arte, ni en poesía, ni en música, ni en teatro, ni en cine… No ha habido cambios en el lenguaje. No se ha añadido nada nuevo al lenguaje de las artes.
Una de sus piezas se titula Pessoa. Usted estudió literatura antes que arte. ¿Qué lee?
Lo llamé Pessoa porque estuve leyendo a Pessoa. No leo mucha ficción últimamente…
¿Philip Roth, Paul Auster?
No, no me gusta Roth. Leo poesía. Leo filosofía. Libros relacionados con arquitectura y escultura. ¡Ah! Ya recuerdo algo que leí últimamente y me gustó. The Road, de Cormac McCarthy. Creo que es muy buen escritor.
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Richard Serra