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una gran aventura

Alberto Greco


"Creo en la pintura vital, en la pintura grito, la pintura como una gran aventura de la que podemos salir muertos o heridos pero jamás intactos, algo así como entrar en un gran bosque sin ideas preconcebidas”

Archivos del corazón

Christian Boltanski. Signatures
1.300 corazones para una obra de arte
La pieza «Les archives du coeur», que se expone en el museo Es Baluard, cuenta con grabaciones de latidos que serán almacenados en una isla deshabitada de Japón

http://www.artecontexto.com/es/blog/christian_boltanski_signatures.html#mas
http://www.esbaluard.org/es/exposicions/76/christian-boltanski
http://www.diariodelviajero.com/museos/graba-los-latidos-de-tu-corazon-y-puebla-con-ellos-una-isla-desierta-japonesa
Archives du coeur (Archivos del corazón) es un proyecto universal de Christian Boltanski que, desde 2005, reúne una colección de latidos del corazón grabados en diversos lugares del mundo. Evoca la memoria de una fuerza vital humana que, en una interacción entre multitud e individuo, permanece y se transmite más allá de la muerte. Han sido presentados en centros artísticos como el Palais de Tokio (Paris) y la Serpentine Gallery (Londres), siendo albergados en Teshima (Japón).
Signatures, la instalación sonora realizada por Boltanski para el Aljub, en Es Baluard, configura, en el proyecto de los Archivos, un monumento inmaterial a la ausencia de quienes golpe a golpe trabajaron en sus piedras, cuerpos borrados ya por una muerte anónima. Nada queda –en la estética de un barroco hipermoderno perviviendo en las transparencias y radiaciones de la tecnología, en la fugacidad sublime de las cosas efímeras–, excepto los signos cuyos significados son, como la memoria, difusos, ininteligibles. Inscripciones de un alfabeto críptico, referido al salario y la cuantía del trabajo-sudor, del esfuerzo continuo: Marx golpea y late, también, ineludible, en esta mano esclava o casi esclava, en los niños trabajando en las canteras de extracción de piedra, en los prisioneros de la Inquisición, en los músculos transportando carga, en los maestros canteros. Pues todo monumento se yergue sobre la muerte de otros, sobre el precio/signo de vida humana, mercancía: a veces, nada.


Boltanski transmite mitos: el flujo de lo incesante, de un son imparable, insistentemente repetido. El tiempo. Registra la ingravidez freudiana de “lo mismo” en la materia del aire, del neón, en el olor acre de la niebla. Archiva lo imposible: lo espectral del espectáculo a que se refería Barthès. Ritualiza el retorno insistente de la muerte en un simulacro de cables, altavoces, máquinas y luces. En materiales banales, cotidianos. En el espacio abovedado del Aljub retumban atronadores los ritmos de los corazones, golpes monótonos picando, colocando piedras. Son los trabajadores re/construyendo un mundo desaparecido. Las ruinas de hoy, convertidas en museo, albergan el retorno de unos muertos que no se fueron nunca y confrontan a espectadores y turistas a la mirada estupefacta de lo incomprensible: la muerte, siempre.
Pues, ¿qué se revela aquí, sino el acto creativo que recorre las piedras y los signos, percibe la mudez de lo irreconocible y el sonido atronador de la multitud de corazones y martillos, sigue los trayectos de los cables, se pierde en la neblina blanca del vapor y en el neón espectral de los signos como en una memoria borrosa, en una escritura extraña? El sentido, para Boltanski, no es opaco; tampoco nítido. Está asociado por conexiones sinérgicas, rumores, ambigüedades, cuerpos inmateriales, energías, iluminaciones y penumbras. Por la ausencia de forma. El sentido –cuando aflora– no es literalmente transmitido. Al contrario que en el estructuralismo y en la estética del Wiener Kreis, donde el sentido no ha de ser descubierto sino que se produce, en Boltanski –más cerca del devenir bergsoniano del tiempo, del «rostro de arena» de Foucault y de una topología de las superficies de Deleuze– el sentido aparece en una interacción de cadenas de significantes inmateriales que iluminan lo incomprensible.


Vértigo de la muerte infinita, del azar absurdo y de un destino sublime que ridiculiza la supremacía de lo inmediato, la nimiedad del objeto, la hiperexpresividad del cuerpo y la apariencia, el culto a las reliquias. Pues para Boltanski, el arte no es decorativo: transmite cuestiones existenciales. No es el acontecimiento lo que cuenta, dice, sino la condición humana.
La obra en proceso "Les archives du coeur" ha contado con la participación en España de más de 1.300 personas que, desde que se instaló en el museo de arte moderno y contemporáneo Es Baluard en julio pasado, han grabado los latidos de sus corazones para ser almacenados en una isla deshabitada de Japón.
Estos 1.300 latidos registrados en Baleares se suman a los más de 47.000 con que contaba la obra de Christian Boltanski antes de su instalación en el museo palmesano, según ha informado Es Baluard en un comunicado.
"Les archives du coeur" (Los archivos del corazón) fue incorporada en Es Baluard gracias a la colaboración de la Kewenig Gallery y con motivo de la exposición "Christian Boltanski. Signatures.La muestra invita a los visitantes agrabar los latidos de su corazón para que pasen a ser archivados y expuestos de manera permanente en Teshima, una isla deshabitada de Japón que forma parte de Benessere Arte Site Naoshima.


Las grabaciones se llevan a cabo en una cabina con el apoyo de un asistente de Es Baluard. Además, por 3 euros, los participantes que lo deseen se pueden llevar un CD con la grabación. La obra en proceso guarda cierta relación con "Signatures", en la que los latidos del corazón tienen un papel primordial. En la instalación ubicada en el aljibe del Baluard se oyen latidos con una secuencia rítmica que emula los golpes de martillo con que los obreros marcaron el siglo XVII las piedras de dicho recinto y de todo el baluarte de San Pedro donde se ubica.
Pruebas de la existencia humana


Tal y como declaró el artista durante la rueda de prensa de presentación de "Signatures", los latidos "son el sonido del martillo sobre la piedra y representan a los seres humanos y su trabajo". Del mismo modo, la grabación de los latidos en "Les archives du coeur" supone una continuación de la dedicación del artista a elementos como la muerte, la memoria, la desaparición y la pérdida. Al coleccionar pruebas de la existencia humana, éstas quedan inmortalizadas, según el artista.
Es la primera vez que "Les archives de coeur" se expone en España. Recientemente, se ha mostrado en Maison Rouge (París, 2008), Magasin 3 (Estocolmo, 2008), In Situ (Berlín, 2008-2009), en Monumenta - Grand Palais (París, 2010), Musée d'Art Contemporain du Valle del Marne (Vitry-sur-Seine, 2010), Serpentine Gallery (Londres, 2010), Kunstmuseum Liechtenstein (Liechtenstein, 2009), MONA (Tasmania, 2010), Hangar Bicocca (Milán, 2010), Center for Contemporary Art Ujazdowski Castle (Varsovia, 2010-2011).

La vida es más conmovedora que el arte

Christian Boltanski
La UNTREF presento en el marco de las actividades del MUNTREF y de la Maestría en Curaduría en Artes Visuales: Diálogo con Christian Boltanski a cargo de Diana B. Wechsler. El encuentro se realizo el jueves 10 de noviembre en la Sede Centro Cultural Borges. Bs As.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-23440-2011-11-08.html

Reflexiones de Christian Boltanski


“Cada uno es único y al mismo tiempo el olvido viene muy rápido...¿Cómo alguien que es alguien, que tiene una pequeña historia, puede desaparecer al morir? Cuando uno no es creyente, desaparece totalmente. ¿Cómo alguien que es a la vez único puede desaparecer? Son preguntas que me hago”.


“Me interesa el individuo y el objeto que remite a un sujeto ausente, donde hubo un individuo”


“Sentimiento de ausencia más que de presencia, pero en presencia......la muerte reforzada en presencia de un objeto que al recordar refuerza esa ausencia”


“No se puede luchar contra la desaparición, tarea imposible, fracasé, pero sigo trabajando, soy muy tenaz.”


“Soy un artista extremadamente tradicional, soy renacentista pero empleo el lenguaje de mi tiempo”
“Lo que trato de hacer con mi trabajo es plantear preguntas, hablar de cosas filosóficas, no por historias a través de palabras sino por historias a través de imágenes visuales. Hablo de cosas efectivamente muy simples, comunes a todos. No hablo de cosas complicadas.”


“El arte no cambia la vida, no hay que esperar mucho del arte”


“Creo en el azar, los no religiosos creemos en el azar de la muerte, del nacimiento…mi madre podría haber hecho un aborto y yo no estar aquí … podría no haber nacido, podría estar muerto. Uno llega por azar es como si estuviéramos en un campo minado. Todo lo que soy se vincula con el azar de la creación.”


“Construir lo que es parte de uno mismo, me interesa el funcionamiento de mis obras, mis obras se construyen y se destruyen… La imprecisión que un sombrero puede ser un camello a la vez, siempre Imprecisión…El artista dice quien es, que es y cada uno reconstruye lo que quiera ver.”



“Mis obras se practican como en la música, las obras ya no existen, es lo mismo y es otro, reinterpreto mi obra. Escribo una partitura, la practico, y es única irrepetible, siempre diferente. Además la pueden ejecutar otros, cuando yo no este. Es diferente e igual a la que yo concebí, no existe en forma material no habrá nada entre sus manos, es una nueva interpretación.”


"El artista tiene pocas ideas, se repiten un y otra vez cambiando el perfil.
Si he tenido tres, he tenido suerte! Siempre miramos las mismas ideas desde otra perspectiva
La representación no es negativa, en arte hay que esperar para hacernos una pregunta. Es como ser místicos, estar frente a un muro, y ocuparse de esperar, no hacer nada. Hay que tener mucha valentía para hacerlo así. También esperanza, y esperar que algún día nos hagamos una pregunta, la pregunta, optimista porque todo sigue andando.”


“Nuestra sociedad no habla de la muerte, es como un rechazo, es una obligación mantenernos jóvenes….hay que aceptar la muerte como parte de la vida”
“Me gusta la vida, no la muerte hay que aceptar las leyes de la naturaleza. La vida es más conmovedora que el arte”



“Es dar por un instante una emoción a alguien "algo que ocurrió”, siento que ocurrió.”


“El objeto perdido esta a la espera en suspenso (llaves, ropa usada, dejada)
Esperan volver a ser usadas, queridas. Mirada que da vida en un lugar inhabitual.”


“Artista es el que hace preguntas y provoca emociones. Lo que pretendo es que la gente se fije en unas señales y que eso le sirva para hacerse preguntas sobre la vida, la desaparición, sobre ellos mismos... De hecho, los proyectos de Japón y Tasmania, lo interesante no es tanto ir al sitio en cuestión, sino saber que las obras existen. Vaya si quiere, pero lo importante, más que esa realidad, es el mito al que se refieren. Hace un año que la casa se abrió en Japón, y muchos ni siquiera saben que es una obra de arte. La historia de Tasmania, que es real, es casi como un cuento. Y espero que así siga siendo. Pero si no fuera real, no me interesaría.”

todo tiene una imagen propia esencial

"Manifiesto realista" (extracto) 1920
Naum Gabo y Antoine Pevsner


En el torbellino de nuestros días activos, más allá de las cenizas y de las ruinas del pasado, ante las cancelas de un futuro vacuo, nosotros proclamamos ante vosotros, artistas, pintores, escultores, músicos, actores y poetas, ante vosotros, personas para las que el Arte no es solo una mera fuente de conversación, sino el manantial mismo de una real exaltación, nuestra convicción y los hechos. (…)





(…) El progreso del saber humano con su potente penetración en las leyes misteriosas del mundo, iniciada a comienzos de este siglo, el florecimiento de una nueva cultura y de una nueva civilización, con un excepcional (por primera vez en la historia) movimiento de las masas populares hacia la posesión de las riquezas naturales, movimiento que abraza al pueblo en estrecha unión, y, por último, pero no menos importante, la guerra y la revolución (corrientes purificadoras de una era futura) nos ha llevado a considerar las nuevas formas de una vida que ya late y actúa.
¿Cómo contribuye el Arte a la época actual de la historia del hombre? (…)




(…) Pero la vida no espera; las generaciones no cesan de crecer, y nosotros, que sucedemos a los que entraron en la historia y poseemos los resultados de sus experiencias, sus errores y sus éxitos, después de años de experiencias semejantes a siglos, proclamamos:
Ningún movimiento artístico podrá afirmar la acción de una nueva cultura en desarrollo hasta que los mismos fundamentos del Arte estén construidos sobre las verdaderas leyes de la vida, hasta que todos los artistas digan con nosotros: Todo es ficción, solo la vida y sus leyes son autenticas, y en la vida solo lo que es activo es maravilloso y capaz, fuerte y justo, porque la vida no conoce belleza en cuanto medida estética. La más grande belleza es una existencia efectiva.
La vida no conoce ni el bien ni el mal ni la justicia como medida moral…., la necesidad es la mayor y más justa de todas las morales.
La vida no conoce verdades racionales abstractas como metro de conocimiento: el hecho es la mayor y más segura de las verdades.
Estas son las leyes de la vida. ¿Puede el Arte soportar tales leyes si se construye sobre la abstracción, el espejismo, la ficción?





Nosotros decimos:
Espacio y tiempo han renacido hoy para nosotros.
Espacio y tiempo son las únicas formas sobre las cuales la vida se construye, y sobre ellos, se debe edificar el Arte.
Perecen los Estados y los sistemas políticos y económicos; las ideas se derrumban bajo la fuerza de los siglos, pero la vida es fuerte y crece y el tiempo prosigue en su continuidad real. (…)




(…) La actuación de nuestras percepciones del mundo en forma de espacio y tiempo es el único objetivo de nuestro arte plástico.
No medimos nuestro trabajo con el metro de la belleza y no lo pesamos con el peso de la ternura y de los sentimientos.
Con la plomada en la mano, con los ojos infalibles como dominadores, con un espíritu exacto como un compás, edificamos nuestra obra del mismo modo que el universo conforma la suya, del mismo modo que el ingeniero construye los puentes y el matemático elabora las formulas de las orbitas.
Sabemos que todo tiene una imagen propia esencial: la silla, la mesa, la lámpara, el teléfono, el libro, la casa, el hombre. Son mundos completos con sus ritmos y sus orbitas.
Por esto, en la creación de los objetos les quitamos las etiquetas del propietario, totalmente accidental y postiza, y solo dejamos la realidad del ritmo constante de las fuerzas contenidas en ellos.





1) Por ello, en la pintura renunciamos al color como elemento pictórico: el color es la superficie óptica idealizada de los objetos; es una impresión exterior y superficial; es un accidente que nada tiene en común con la esencia más íntima del objeto. Afirmamos que la tonalidad de la sustancia, es decir, su cuerpo material que absorbe la luz, es la única realidad pictórica.




2) Renunciamos a la línea como valor descriptivo: en la vida no existen líneas descriptivas; la descripción es un signo humano accidental en las cosas, no forma una unidad con la vida esencial ni con la estructura constante del cuerpo. Lo descriptivo es un elemento de ilustración grafica, es decoración. Afirmamos que la línea solo tiene valor como dirección de las fuerzas estáticas y de sus ritmos en los objetos.




3) Renunciamos al volumen como forma espacial pictórica y plástica: no se puede medir el espacio con el volumen, como no se puede medir un líquido con un metro. Miremos el espacio… ¿Qué es sino una profundidad continuada? Afirmamos el valor de la profundidad como única forma espacial pictórica y plástica.




4) Renunciamos a la escultura en cuánto masa entendida como elemento escultural. Todo ingeniero sabe que las fuerzas estáticas de un cuerpo sólido y su fuerza material no dependen de la cantidad de masas; por ejemplo: una vía de tren, una voluta en forma de T, etc. Pero vosotros, escultores de cada sombra y relieve, todavía os aferráis al viejo prejuicio según el cual no es posible liberar el volumen de la masa. Aquí, en esta exposición, tomamos cuatro planos y obtenemos el mismo volumen que si se tratase de cuatro toneladas de masa. Por ello, reintroducimos en la escultura la línea como dirección y en esta afirmamos que la profundidad es una forma espacial.




5) Renunciamos al desencanto artístico enraizado desde hace siglos, según el cual los ritmos estáticos son los únicos elementos de las artes plásticas. Afirmamos que en estas artes esta el nuevo elemento de los ritmos cinéticos en cuanto formas basilares de nuestra percepción del tiempo real.
Estos son los cinco principios fundamentales de nuestro trabajo y de nuestra técnica constructiva.
Hoy proclamamos ante todos vosotros nuestra fe. En las plazas y en las calles exponemos nuestras obras, convencidos de que el arte no debe seguir siendo un santuario para el ocioso, una consolación para el desesperado ni una justificación para el perezoso. El arte debería asistirnos allí donde la vida transcurre y actúa: en el taller, en la mesa, en el trabajo, en el descanso, en el juego, en los días laborales y en las vacaciones, en casa y en la calle, de modo que la llama de la vida no se extinga en la humanidad.




No buscamos consuelo ni en el pasado ni en el futuro. Nadie puede decirnos cuál será el futuro ni con cuales instrumentos se le puede comer.
Es imposible no engañarse sobre el futuro y sobre él se pueden decir cuántas mentiras se quieran.
Para nosotros, los gritos sobre el futuro equivalen a las lágrimas sobre el pasado. El repetido sueño con los ojos abiertos de los románticos. El delirio simiesco del viejo sueño paradisíaco con atuendos contemporáneos.
Quien hoy se ocupe del mañana se ocupa en no hacer nada.
Y quien mañana no nos dé nada de lo que haya hecho hoy no es de ninguna utilidad para el futuro.
El hoy pertenece al hecho.
Lo tendremos en cuenta también mañana.
Dejemos el pasado a nuestras espaldas como una carroña.
Dejemos el futuro a los profetas.
Nosotros nos quedaremos con el hoy.

Bailábamos la sorpresa

"NUNCA QUISE SER COREÓGRAFA" Pina Bausch
"me encontré escribiendo con mi propio cuerpo."
http://www.danzaballet.com/modules.php?name=News&file=article&sid=2998
http://www.danzaballet.com/modules.php?name=News&file=article&sid=330
A los 68, etérea, cálida y firme como roca, mantiene su sitial como la coreógrafa clave de la danza contemporánea en el mundo. En su tercera visita a Chile, esta alemana de fama internacional abrió su corazón para hablar en primera persona de su timidez infantil, sus hombres, su férrea creatividad y el amor que la anima en escena desde hace medio siglo. "Lo que viví aquí es un regalo", dice del desierto y las islas. Lo pagará trayendo una nueva obra en enero de 2010.

Por María Cristina Jurado, Revista YA - Martes 30 de Junio de 2009


NUNCA QUISE SER COREÓGRAFA

Yo fui una gran tímida de niña. Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen. Ahora mismo, en este primer ensayo con mi compañía en el Centro Espiral, después del viaje por Chile, estoy muy asustada. No tengo idea qué haremos, no sé si saldrá bien. Sé que llevo en esto medio siglo, pero igual siento incertidumbre. Yo era extremadamente tímida y casi no hablaba, las palabras me salían a la fuerza.


Desde muy chica quise ser bailarina, nací en 1940 y Alemania estaba en plena Segunda Guerra Mundial, un tiempo de sacrificio. Como hablar me daba miedo, como nunca encontraba las palabras adecuadas, sentí que el movimiento era mi propio lenguaje. ¡Por fin me podía expresar! El movimiento me abrió las puertas hacia la vida.

''Yo fui una gran tímida de niña. Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor''

Vivíamos muchas carencias en mi familia y en el país, pero, a los cuatro o cinco años, alguien me llevó al ballet en Solingen. Todavía recuerdo ese escenario brillante, lleno de luces: entonces supe que bailar sería mi existencia. Mi gran suerte llegó cuando la Folkwang Schule se instaló en Essen, una ciudad a unos 30 kilómetros de mi casa.

En 1955 entré a estudiar ballet con Kurt Joos, su director y uno de sus fundadores. Él era un nombre esencial en la danza contemporánea; yo tenía quince años. Me fui empapando de todas las disciplinas: era una escuela peculiar que combinaba ópera, teatro, música, escultura, pintura, fotografía, pantomima, artes gráficas. Ese contacto con todas las artes me abrió los ojos y ha influido poderosamente en mi creación. Hasta hoy no concibo una danza divorciada del resto de las expresiones artísticas.


Con Joos tuvimos una relación muy cercana, puedo decir que fue un poco como mi segundo padre y, durante un tiempo, hasta viví en su casa. También era su asistente, alguna vez dirigí sus ensayos, ordenaba sus agendas de trabajo. Una relación muy personal que ni siquiera recuerdo cómo se fue profundizando, pero que hizo de Kurt la influencia más fuerte en mi carrera: me marcó a fuego. Me enseñó que lo esencial es encontrar el propio camino. Yo quería -y quiero- solamente bailar.

Nunca pensé en ser coreógrafa. La danza es mi única meta. Pero, a fines de los años 60, sentí que me sobraba tiempo. Me faltaba algo, no sabía qué. Entonces empecé a escribir con mi cuerpo. Me salían pequeños textos envolventes, profundos, otros divertidos o esperanzados. El humor ha sido importante en mi escritura. Escribía con mis brazos, con mi vientre, con mi espalda. Así salió Fragmento en 1968 y mi rol de Ifigenia. Pero el punto de partida fue siempre la danza. Lo hice por mí: yo era quien quería bailar. De a poco, algunos compañeros quisieron integrarse a mis invenciones, me pedían pasos, movimientos.


Pasar de bailarina a coreógrafa fue casi un proceso orgánico. No lo busqué, no fue una decisión intelectual. Yo simplemente bailaba y, un día, sin saber cómo, me encontré escribiendo con mi propio cuerpo. Quería buscar una manera de decir lo que necesitaba de una forma fuerte, poderosa. Igual que en los años de mi infancia, quería expresarme. Hubiera podido hacer más, pero tenía a mi cargo los bailarines y la compañía. Les di a ellos mi amor y mi escritura para que danzaran y, hoy a los 68, ¡todavía espero para bailar yo...!

Una de las experiencias marcadoras fue cuando me pidieron dirigir mi propia compañía en 1973.

Ponerme a la cabeza del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch, como se llama hoy, fueron palabras muy grandes. Hasta entonces, yo creaba en libertad y la rutina me aterraba. ¡No quería encerrarme en un teatro! Pero me insistieron tanto que acepté. A los 33 años tuve que enfrentar, por primera vez, a 26 bailarines. Me preparé mucho: anotaba todo. Nunca había escrito ballets largos, sólo trozos pequeños y éste era un tremendo desafío. Pasé el primer día temblando de miedo y de emoción. Me obligué a cerrar los ojos y a sentir. Entonces decidí que todos los comienzos partirían de mi ser como bailarina. Y así es hasta hoy.



MI MÉTODO SOY YO

Un día llegué a una encrucijada: o seguía un plan establecido o bien dejaba que aparecieran miles de cosas inesperadas y las empezaba a conectar. Opté por lo segundo. No se trataba de improvisar, tampoco eran chispazos espontáneos. Era más. Se trataba de conectar miles de detalles observados y dejar que todo eso hiciera su camino propio.

Nadie, ni yo misma, sabía a dónde iba a ir a parar la idea original, ese click que está en el origen. Fue como armar un rompecabezas con un hilo conductor. Me di cuenta de que el resultado siempre era una gran sorpresa para los bailarines, pero sobre todo para mí.

Trabajábamos la sorpresa. Bailábamos la sorpresa. ¡Tan refrescante! Con el tiempo tuve que sistematizar. Inventé el método de entregar una pregunta al grupo, una técnica que aún usamos. Les doy algo en qué pensar, algo que les provoca reacciones intensas y mucha pasión.


A veces los bailarines escriben sus respuestas con palabras, otras, con el cuerpo y los movimientos. A veces es sólo un gesto. Les pido que interpreten un deseo, un estado de ánimo, un miedo. O que imaginen y reaccionen frente a una situación inventada. Elaboro un cuestionario, tomo notas, les enseño un paso nuevo. Así se va armando mi material de construcción. Es con esto que construyo cada cuadro, como los ladrillos o el cemento de una casa. No es simple: sé lo que ando buscando, pero no tengo idea de dónde lo voy a encontrar. Yo lo siento pero no lo veo; algunas veces aparece nítido, pero otras es una gran nebulosa. Hasta que una mañana me levanto - con sol o con lluvia- y llega el gran chispazo: sé. Sólo que esta respuesta genera más preguntas. Y el ciclo continúa, cada vez más intenso, a veces, un poco desesperado... Por fin el material recolectado toma forma. Y comenzamos.


Me han preguntado a veces cómo es que, después de 40 o 50 años, aún no tengo todas las respuestas. Digo que no sé, que aún el proceso me intimida. Todavía me asusto como la primera vez. Nunca sé qué saldrá... todo lo que puedo prometer es que, de nuevo y siempre, voy a tratar. Siempre estoy tratando. Mi trabajo es totalmente naive. Suena raro, ¿verdad? Pero es tal cual, algo simple que todos queremos compartir. Una vez que los bailarines son parte de la idea, recién aparecen los otros temas: la puesta en escena, el vestuario, las luces, la música. Esta parte es capital porque cada pequeño detalle puede hacer variar totalmente la obra. A veces cambio cosas, ¡mucho después del estreno!, porque la danza es algo vivo. Y la música le es esencial. Tengo a dos personas dedicadas exclusivamente a recolectar y a archivar piezas musicales para acompañar mis creaciones. Pero todos contribuimos: los bailarines aportan sus ideas y sus discos, los técnicos traen los suyos, intervienen mis amigos, yo también escucho música como loca porque sólo yo sé lo que necesito... Así y todo, ésta sería una tarea imposible de hacer por una sola persona, porque, aunque nadie lo crea, mi compañía trabaja contra el tiempo. Cada proceso de creación dura, a lo máximo, dos a tres meses. Ir contra el reloj es intimidante. Mi grupo de bailarines es siempre el mismo: 30 personas de ambos sexos. Sólo contrato nuevos cuando alguien se va, tenemos una larga lista de espera y a veces audiciono en otros países. Soy afortunada de que tantos talentos mundiales estén interesados en trabajar en el Tanztheater Wuppertal. Nuestro repertorio es muy grande y, a veces, cuando alguien se va, tengo que cambiar piezas completas: cada bailarín es un engranaje vital para cada obra. Como un traje a medida. Aunque siempre es bueno traer gente nueva al grupo, por el oxígeno que aporta. ¡Sangre nueva!



EL AMOR Y LA VIDA

He vivido historias de amor increíbles. Han sido capítulos de mi existencia que han marcado mi vida personal y me han dado mucha felicidad. Pero cuando me preguntan si he sido feliz, digo que lo que he sentido casi siempre son sentimientos encontrados: felicidad mezclada con preocupaciones. Pienso que a veces esa sensación tan fantástica queda guardada bajo el cotidiano. Como escondida.

He tenido dos matrimonios con dos hombres extraordinarios. Mi primer compañero fue crucial en el desarrollo de mi compañía y en todos mis inicios como bailarina y coreógrafa. Rolf Borzik fue mucho más que un compañero de trabajo, era pintor y artista gráfico, un escenógrafo talentoso y mi apoyo durante decenios. Él construyó los sets de todos mis ballets desde 1968 y marcó mi manera de ver y hacer las cosas, mi creación toda.

Cuando murió, en 1980, yo cumplía cuarenta años, una edad importante, una edad en que uno hace un balance. Fue terriblemente doloroso, sentí como un vendaval interno.

Ese mismo año inicié una gira sudamericana que me trajo a Chile y conocí a Ronald Kay, mi actual marido, él enseñaba literatura en la universidad. Los dos veníamos de experiencias profundas y dolorosas, Rolf se había muerto y algo de mí había partido con él. Conocer a Ronald me dio alas, nos entendimos desde un principio y nos enamoramos casi a primera vista. Yo digo que fue una experiencia privilegiada.

En 1981 nació Rolf Solomon, nuestro hijo. Lo único que en verdad tenemos los seres humanos es el amor y la vida y las cosas que les pertenecen. No sólo existen los sentimientos en pareja: he experimentado sensaciones estremecedoras en mi trabajo. Ha sido el amor de sus integrantes el que ha hecho perdurar la pieza Kontakthof durante más de diez años.


Fue en 1998 cuando puse un aviso en un diario de Wuppertal y convoqué a hombres y mujeres sobre 65 años para revivir esta pieza de 1978. Me había inspirado un día en que vi un baile con una orquesta muy antigua en un salón y parejas de la tercera edad daban vueltas al compás de la música, bailaban tango, fox trot, vals, ¡tan felices! Es tan increíble porque el amor nunca termina, a ninguna edad. Por el aviso del diario llegaron muchos hombres y mujeres que, por supuesto, no eran bailarines profesionales.

Comenzamos los ensayos y al público le fascinó. Llovieron las invitaciones desde Inglaterra, Francia, Italia. Ha pasado un decenio y he pensado en parar la obra muchas veces, pero ellos no me dejan, están enamorados de su rol en escena. Cuando viajamos, aprenden sus diálogos en francés o inglés o italiano, trabajan en serio. ¡Algunos pasaron los 80 y siguen! Otros han debido abandonar por problemas cardíacos o de artritis y no se conforman... Este año, por primera vez, monté Kontakthof con adolescentes de 14 años hacia arriba. Los sacamos de once colegios de enseñanza media de Wuppertal. El resultado es una obra completamente diferente. Esto también es amor.

CHILE, UNA RELACIÓN PROFUNDA

He venido a este país tres veces y siempre he partido de regreso con la sensación de algo bueno, de mucha belleza. Me gusta Chile. Me gustan sus gentes, su clima, su aire. Quisiera tener más tiempo, pero no tengo. La última vez fue en el 2007. Ahora vine especialmente a recorrerlo con todos mis bailarines porque quería conocerlo por dentro y creo que lo que vimos nos quedará para siempre en el corazón. Estoy muy emocionada, lo que experimentamos en el sur y en el norte, todo lo que vivimos es tan enorme que me asusta. Me da miedo tanta fuerza, conocimos la tremenda energía y la belleza de este país. Me asusta porque sé que me servirá de inspiración, pero no tengo la menor idea de lo que saldrá. Cómo lo haremos. Otra página en blanco.

En San Pedro de Atacama vimos el desierto. Un paisaje sobrecogedor que algún día se reflejará en nuestra danza. Esa luz. Esa tierra parda. Esa línea del horizonte que se ve y se siente infinita. Me hubiera gustado quedarme, pero no hubo tiempo.

Y fuimos también al otro extremo, a Chiloé. ¡Tanto verde, tanto azul! Comimos curanto, caminamos por puentes que se mecían al viento, y aprendimos sobre ritos mapuches, la cueca y el vals chilote. Fue como viajar a dos países opuestos, llenos de magia. Y es que el sur y el norte son dos Chiles distintos. Estoy tan llena de paisajes, tan llena de esas gentes amables y cariñosas que estoy ya sufriendo de antemano por el trabajo que implicará plasmarlo en mi danza. Nos sentimos sobrepasados por tanta generosidad. A tal punto, que creo que este viaje seguirá influenciando mi ballet durante muchos años.

Ya estamos comenzando las prácticas en el Centro Espiral de Santiago, para trabajar con sensaciones recientes. Necesito recordar todo con movimientos, ya que con palabras no puedo. Voy a expresarme con el cuerpo de la misma manera que un pintor hace sus óleos y un poeta, sus poemas. Estrenaremos en Alemania a mediados de año. Ustedes lo verán en enero del 2010 en el Festival Teatro a Mil. Será mi forma de pagar el enorme regalo que Chile me ha hecho.Martes 30 de Junio de 2009

escribir con mi cuerpo

http://www.dancistica.com/blog/dancisticacom/pina-bausch

Por Pina Bausch (bailarina, coreógrafa y profesora de danza alemana, y una de las grandes figuras de la danza internacional contemporánea que falleció el mes pasado)

¿Hago teatro o hago danza? Una pregunta que no me planteo jamás. En todo caso la respuesta puede que esté en la definición de mi compañía: se denomina de teatro y danza. Las dos disciplinas van juntas.

Yo lo que trato es de hablar de la vida, de las personas, de nosotros, de las cosas que se mueven...


Mi suerte llegó cuando la Folkwang Schule se instaló en Essen, una ciudad a unos 30 kilómetros de mi casa. En 1955 entré a estudiar ballet con Kurt Joos, su director y uno de sus fundadores.

Él era un nombre esencial en la danza contemporánea; yo tenía quince años. Me fui empapando de todas las disciplinas: era una escuela peculiar que combinaba ópera, teatro, música, escultura, pintura, fotografía, pantomima, artes gráficas.

Ese contacto con todas las artes me abrió los ojos y ha influido poderosamente en mi creación. Hasta hoy no concibo una danza divorciada del resto de las expresiones artísticas.

Con Joos tuvimos una relación muy cercana, puedo decir que fue un poco como mi segundo padre y, durante un tiempo, hasta viví en su casa. También era su asistente, alguna vez dirigí sus ensayos, ordenaba sus agendas de trabajo.

Una relación muy personal que ni siquiera recuerdo cómo se fue profundizando, pero que hizo de Kurt la influencia más fuerte en mi carrera: me marcó a fuego. Me enseñó que lo esencial es encontrar el propio camino. Yo quería –y quiero– solamente bailar. Por eso, nunca pensé en ser coreógrafa.

La danza es mi única meta.


Pero, a fines de los años ‘60, sentí que me sobraba tiempo. Me faltaba algo, no sabía qué. Entonces empecé a escribir con mi cuerpo. Me salían pequeños textos envolventes, profundos, otros divertidos o esperanzados.

El humor ha sido importante en mi escritura. Escribía con mis brazos, con mi vientre, con mi espalda. Así salió Fragmento en 1968 y mi rol de Ifigenia. Pero el punto de partida fue siempre la danza. Lo hice por mí: yo era quien quería bailar.

De a poco, algunos compañeros quisieron integrarse a mis invenciones, me pedían pasos, movimientos. Así, una de las experiencias más importantes de mi vida fue cuando me pidieron dirigir mi propia compañía, en 1973.

Ponerme a la cabeza del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch fueron palabras muy grandes. Hasta entonces, yo creaba en libertad y la rutina me aterraba. ¡No quería encerrarme en un teatro!

Pero me insistieron tanto que acepté. A los 33 años tuve que enfrentar, por primera vez, a 26 bailarines.

Me preparé mucho: anotaba todo. Nunca había escrito ballets largos, sólo trozos pequeños y éste era un tremendo desafío. Pasé el primer día temblando de miedo y de emoción. Me obligué a cerrar los ojos y a sentir.


Entonces decidí que todos los comienzos partirían de mi ser como bailarina. Desde siempre, busco una forma de expresar lo que siento, y puede suceder que esa forma no tenga ninguna relación con lo que entendemos como danza. También ocurre que alguien al ver que los movimientos son simples, piense que no es danza, pero sí lo es para mí.

En mis espectáculos hay mucha danza, incluso cuando los bailarines no se mueven. Una caricia también es danza. Observo cuanto puedo todos los ámbitos de la vida.

Son ésas las únicas imágenes que permito que me influyan. Para mí, nuestra vida deber ser la gran exploración. Lo que determina mi proceso creativo son los hechos exteriores.

Abrir los ojos para ver lo cotidiano de otra manera, mantener la ingenuidad de la mirada, para cuestionar lo banal, y descubrir secretos. Yo fui una gran tímida de niña.


Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen.

Desde muy chica quise ser bailarina, nací en 1940 y Alemania estaba en plena Segunda Guerra Mundial, un tiempo de sacrificio. Como hablar me daba miedo, como nunca encontraba las palabras adecuadas, sentí que el movimiento era mi propio lenguaje. ¡Por fin me podía expresar! El movimiento me abrió las puertas hacia la vida.

Vivíamos muchas carencias en mi familia y en el país, pero, a los cuatro o cinco años, alguien me llevó al ballet en Solingen. Todavía recuerdo ese escenario brillante, lleno de luces: entonces supe que bailar sería mi existencia. Me han preguntado a veces cómo es que, después de 40 o 50 años, aún no tengo todas las respuestas de la danza.

Digo que no sé, que aún el proceso me intimida.

Todavía me asusto como la primera vez.


Nunca sé qué saldrá... todo lo que puedo prometer es que, de nuevo y siempre, voy a tratar. Siempre estoy tratando. Mi trabajo es totalmente naïve.

Suena raro, pero es tal cual, algo simple que todos queremos compartir. He vivido historias de amor increíbles. Han sido capítulos de mi existencia que han marcado mi vida personal y me han dado mucha felicidad.

Pero cuando me preguntan si he sido feliz, digo que lo que he sentido casi siempre son sentimientos encontrados: felicidad mezclada con preocupaciones. Pienso que a veces esa sensación tan fantástica queda guardada bajo el cotidiano.

Como escondida.

De tanto ser de este viviente vivo!


El Cementerio Marino

Paul Valery

Versión de Héctor Ciocchioni
"O mon âme chère, n´aspire à la vie inmortelle,
mais épuise le champ du possible "
Píndaro: Traducción de Valéry



Ese techo tranquilo que surcan las palomas,
Entre pinos palpita, entre las tumbas;
¡Melodía, el justo, recrea allí con fuegos
El mar, el mar, siempre recomenzando!
¡Oh recompensa tras un pensamiento,
Contemplar largamente la calma de los dioses!



¡Oh, qué pura labor de finas chispas labra
El múltiple diamante de imperceptible espuma,
Y qué paz pareciera concebirse!
Cuando en lo profundo un sol reposa,
Tareas puras de una eterna causa,
El tiempo reverbera y es el Sueño saber.



Tesoro estable, templo simple a Minerva,
Masa de calma y visible reserva,
Agua severa, Ojo que en ti guardas
Tanto reposo bajo un velo de llama,
¡Oh mi silencio!...¡Edificio en el alma,
Mas colmo de oro de mil tejas, Techo!



Templo del Tiempo, que un único hálito resume,
Asciendo y me confundo con ese instante puro,
Todo yo circundado de mi visión marina;
Y como a los dioses mi ofrenda suprema,
La reverberación serena siembra
Sobre el abismo un desdén soberano.



Como el fruto se funde en el regocijo,
Como en delicia cambia su ausencia
En una boca en que su forma muere,
Rastro aquí mi futura humareda,
Y el cielo canta el alma consumida
La mutación de cosas en rumores.



¡Bello, real cielo, observa cómo cambio!
Después de tanto orgullo, después de tanta extraña
Ociosidad, más lleno de poder,
Yo me abandono a este brillante espacio,
Sobre las casas de los muertos pasa
Mi sombra, me acostumbra a su frágil vaivén.



¡Alma expuesta a las teas del solsticio,
Yo te sostengo, admirable justicia
De la luz, de despiadadas armas!
Y pura te devuelvo a tu lugar primero:
¡Mírate!...Mas devolver la luz supone
Una mitad de sombra desolada.



Para mí sólo, a mí sólo, en mí mismo,
Junto a un corazón, en las fuentes del poema,
Entre el vacío y el devenir puro,
De mi íntima grandeza el eco aguardo,
Sombría, amarga y sonora cisterna,
Siempre futuro un hueco resonando en el alma.



¿Sabes, falso cautivo de las frondas,
Golfo devorador de estas magras clausuras,
A mis cerrados ojos, secretos deslumbrantes,
Qué cuerpo me arrastra a su fin perezoso,
Qué frente la atrae a esta tierra de huesos?
Allí un destello piensa en mis ausentes.



¡Hermético, sagrado, pleno de inmateriales fuegos,
Fragmento terrenal a la luz ofrecido,
Me place este lugar, dominado por las llamas;
Por árboles sombríos, piedra y oro compuesto,
Donde moles de mármol tiemblan sobre moles de sombras;
Allí el mar fiel sobre mis tumbas duerme!



¡Al idólatra expulsa, Perra espléndida!
Cuando con solitaria sonrisa de pastor,
Largamente apaciento, carneros misteriosos,
La blanca grey de mis tranquilas tumbas,
¡Las prudentes palomas de él aparta,
Los sueños vanos, los curiosos ángeles!



A este punto llegados el futuro es pereza.
Nítido, el insecto rasca la sequedad;
Todo ardido, deshecho, en el aire ofrendado
A yo no sé qué severa esencia...
La vida es vasta, estando ebria de ausencia,
Y la amargura es dulce y el espíritu claro.



Bien están estos muertos bajo esta tierra ocultos
Que los abriga y seca su misterio.
Melodía en lo alto, inmóvil Mediodía
Se piensa ensimismado y se aviene a sí mismo...
Testa total y perfecta diadema,
Yo soy en ti el secreto transformarse.



¡Tan sólo yo sustento tus temores!
Mi sumisión, mis dudas, mis apremios
Son el defecto de tu gran diamante...
Pero en su noche grávida de mármoles,
Un pueblo incierto se ha puesto de tu parte.



Ellos se han diluido en una ausencia espesa,
Bebió la arcilla roja aquella blanca especie,
¡Los dones de la vida han pasado a las flores!
¿Dónde están de los muertos las frases familiares,
Su personal talento, sus almas singulares?
Donde la larva hila se formaban en lágrimas.



Esos gritos agudos de niñas excitadas,
Esos ojos y dientes y humedecidos párpados,
El seno delicioso que juega con el fuego,
Y la sangre que brilla en los labios que se entregan,
Y los últimos dones, dedos que los defienden,
¡Todo a la tierra va y vuelve al juego!



¿Y tú, gran alma, esperas por ventura un sueño
Que no tenga el color de la mentira
Como a ojos de carne la onda y el oro fingen?
¿Cantarás cuando seas vaporosa?
¡Vamos! ¡Todo huye! ¡Mi presencia es porosa
Y la santa impaciencia también muere!



Magra inmortalidad negra y dorada,
Consoladora hasta el hartazgo honrada,
Que haces seno materno de la muerte,
¡Bellas mentiras y piadosa astucia!
¡Quién no conoce, quién no las rehúsa,
Cráneo vacío y reír eterno!



Padres profundos, testas deshabitadas,
Bajo el peso de tantas paletadas,
Sois también tierra y confundís mis pasos,
El roedor mismo, el verme irrefutable,
No es para vosotros que dormís bajo lápidas,
¡Vive de vida, nunca me abandona!



¿Amor quizá, o de mí mismo odio?
¡Su diente oculto está de mí tan próximo
Que todo nombre puede convenirle!
¡Qué importa! ¡Sueña, ve, desea, toca!
¡Mi carne le apetece, y hasta en mi propio lecho,
De tanto ser de este viviente vivo!



¡Zenón! ¡Cruel Zenón! ¡Zenón de Elea!
¡Me traspasaste con tu flecha alada
Que vibra, vuela y detenida está!
¡El sonido me engendra y flecha me mata!
¡Ah! el sol...¡Qué sombra de tortuga para el alma,
Un Aquiles inmóvil en su veloz carrera!



¡No, no!...¡De pie! ¡En la era sucesiva!
¡Oh, quiebra, cuerpo mío, la forma pensativa!
¡Bebe, mi seno, el nacer del viento!
Un frescor, exhalado de los mares,
El alma me devuelve...¡Oh potencia salada!
¡A la onda corramos en rebrotar viviente!
¡Oh sí! ¡Gran mar de delirios preñada,
Piel de pantera, clámide horadada
Por los mil y mil ídolos del sol,
Hidra absoluta, ebria de tu azul carne,
Que vuelves a morderte la reluciente cola
En tumulto al silencio semejante,



El viento se levanta!...¡Tratemos de vivir!
¡El aire inmenso abre y cierra mi libro,
La ola en polvo osa brotar de entre las rocas!
¡Volad páginas, así, tan deslumbradas!
¡Romped, olas, aguas regocijadas,
Ese techo tranquilo que picoteaban foques!

A todos los que llevamos adentro.

lazaranda http://www.lazaranda.net/portal.htm
2004.- Homenaje a los Malditos


ORDEN DEL HOMENAJE
SALUTACIÓN O LOA DE ENTRADA.
A los que insepultos siguen recorriendo los márgenes de la historia, buscando a tanto olvido una salida.
A los que nos precedieron en este éxodo de los días, dejando esquirlas abrasadoras, rescoldos de memoria, huellas de sangre en el libro de sus destinos.
A los derrotados, los que pasaron dando tumbos de la miseria al desengaño, prefiriendo el camino del calvario al vertedero de los opulentos.
SEMBLANZAS BIOGRÁFICAS DE LOS HOMENAJEADOS
Remembranzas de vidas amordazadas por la mediocridad de cada época ; vidas jalonadas por las tragedias y los sacrificios.
Memorias clausuradas por la amnesia cobarde, condenadas por la burla cómplice del tiempo.
Vidas que fracasaron en su ideal y sin embargo empujaron a otros hacia el mañana.
CONCESIÓN DEL DISTINTIVO
Se coronará con las espinas de la ingratitud, premio ornamentado de injurias, de traiciones y agonía. Estigmas lacerantes otorgados a quienes cometieron la atrocidad de seguir soñando el absoluto.
BRINDIS DE HONOR
Se escanciarán las copas rebosantes de amargura , alzándose en honor de quienes fueron empujados al abismo de la desesperación y el silencio.

PALABRAS DE CLAUSURA
Nadie clausurará el grito que desde el alma llega, y que arde en combate eterno con la muerte.
In Memoriam. A los Malditos. A todos los que llevamos adentro.