Ernesto Neto
http://www.faenaartscenter.org/exhibition/11/ernesto-neto
Alguien me pidió, hace años, un escaneo de los tules con los que yo trabajaba. Escaneé y comencé a ampliar y a ampliar y a ampliar. Cuando llegué a una escala muy grande, vi que la textura de los tules era igual a la del crochet. Entonces dije: “¡Que increíble! ¡Al final, el crochet industrial es igual al crochet humano!” Así comencé a trabajar con crochet en escalas grandes, con muchas personas tejiendo a la vez. Y ahora estoy muy metido con esto. ¡Ni loco volvería a hacer una escultura con nylon!” ¿Qué intentó hacer con “Hiper Cultura Locura…”? Acá está lo que trabajo desde siempre: la idea del colchón, las telas, las paredes, la suspensión… Aunque creo que, al estar hecha con crochet, la obra tiene una poética diferente, relacionada con lo temporal, ya que cada fragmento necesita de mucho tiempo de elaboración individual –la instalación son muchísimas piezas de crochet unidas, que forman una superficie de varios centenares de metros cuadrados–. A la vez, cada punto del crochet habla, se mezcla con la vida personal, con las alegrías y tristezas.
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telarañas de relaciones
'Las ciudades invisibles', de Italo Calvino
LAS CIUDADES Y LOS INTERCAMBIOS. 4
En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los
habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o
blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad,
representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio,
los habitantes se van:
se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.
Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de
Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura.
Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar
que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra.
Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades
abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el
viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.
LAS CIUDADES Y LOS INTERCAMBIOS. 4
En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los
habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o
blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad,
representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio,
los habitantes se van:
se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.
Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de
Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura.
Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada.
Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Tejen con los hilos una figura similar
que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra.
Después la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas.
Viajando así por el territorio de Ersilia encuentras las ruinas de las ciudades
abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el
viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma.
paradoja-relacional
El hombre guiado por la intuición se centra en lo Presente y concibe el universo como un proceso eterno, un "devenir" que preserva el pasado y crea el futuro. El mundo no es fijo, sino que se mueve eternamente, evolucionando en un equilibrio eterno.
El Espacio-Tiempo, por el hecho de contener y engendrar a la conciencia, es de naturaleza convergente. Lejos de excluir, lo Universal y lo Personal crecen en el mismo sentido y culminan simultáneamente el uno en el otro paradójicamente en un sistema de red. Los lugares y los no lugares no existen. Los espacios son el producto de relaciones, interacciones -entre el hombre y la tierra, y entre los hombres- y sobre todo de la conciencia de esas relaciones. La vida es ascensión de conciencia de unidad que conduce a esta creencia. El mundo se presenta entonces como un tejido de aconte-cimientos en el que conexiones de distintas índole alternan , superponen o combinan.
El hombre que desafía la vida los estados de conciencia se funden y se organizan en una unidad que no es espacial, sino que posee las características de duración e identidad.
Marcela Gásperi
He olvidado los hombres que antes fui...
Jorge Luis Borges
Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías
que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
o el eco de un bramido desolador.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojala fuera
éste el último día de la espera.
la encrucijada te parece abierta
Limites Jorge Luis Borges
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifonte, Jano.
Hay, entre todas tus memorias,
una que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifonte, Jano.
Hay, entre todas tus memorias,
una que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
mama
"La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era una tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi madre estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi madre era muy inteligente. Las arañas son presencias amistosas que se alimentan de mosquitos. Todos sabemos que los mosquitos propagan enfermedades y, por lo tanto, son indeseables. Así, las arañas son útiles y protectoras, al igual que mi madre". Louise Bourgeois
el silencio sigue siendo
-Chiharu Shiota-
El lugar donde uno duerme está destinado a la estrechez íntima del sueño, no a la amplitud pública de la vista panorámica. Las miradas hacia el interior, son siempre, miradas perturbadoras, hirientes, prohibidas...
-Chiharu Shiota-
"Pero el silencio sigue siendo.
Cuanto más pienso en ello,
más fuerte que es.
El piano pierde su sonido;
el pintor no pinta;
el músico deja de hacer música.
Pierden su función,
pero no su belleza
...
se convierten en aún más bella"
El lugar donde uno duerme está destinado a la estrechez íntima del sueño, no a la amplitud pública de la vista panorámica. Las miradas hacia el interior, son siempre, miradas perturbadoras, hirientes, prohibidas...
-Chiharu Shiota-
"Pero el silencio sigue siendo.
Cuanto más pienso en ello,
más fuerte que es.
El piano pierde su sonido;
el pintor no pinta;
el músico deja de hacer música.
Pierden su función,
pero no su belleza
...
se convierten en aún más bella"
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