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Archivos del corazón

Christian Boltanski. Signatures
1.300 corazones para una obra de arte
La pieza «Les archives du coeur», que se expone en el museo Es Baluard, cuenta con grabaciones de latidos que serán almacenados en una isla deshabitada de Japón

http://www.artecontexto.com/es/blog/christian_boltanski_signatures.html#mas
http://www.esbaluard.org/es/exposicions/76/christian-boltanski
http://www.diariodelviajero.com/museos/graba-los-latidos-de-tu-corazon-y-puebla-con-ellos-una-isla-desierta-japonesa
Archives du coeur (Archivos del corazón) es un proyecto universal de Christian Boltanski que, desde 2005, reúne una colección de latidos del corazón grabados en diversos lugares del mundo. Evoca la memoria de una fuerza vital humana que, en una interacción entre multitud e individuo, permanece y se transmite más allá de la muerte. Han sido presentados en centros artísticos como el Palais de Tokio (Paris) y la Serpentine Gallery (Londres), siendo albergados en Teshima (Japón).
Signatures, la instalación sonora realizada por Boltanski para el Aljub, en Es Baluard, configura, en el proyecto de los Archivos, un monumento inmaterial a la ausencia de quienes golpe a golpe trabajaron en sus piedras, cuerpos borrados ya por una muerte anónima. Nada queda –en la estética de un barroco hipermoderno perviviendo en las transparencias y radiaciones de la tecnología, en la fugacidad sublime de las cosas efímeras–, excepto los signos cuyos significados son, como la memoria, difusos, ininteligibles. Inscripciones de un alfabeto críptico, referido al salario y la cuantía del trabajo-sudor, del esfuerzo continuo: Marx golpea y late, también, ineludible, en esta mano esclava o casi esclava, en los niños trabajando en las canteras de extracción de piedra, en los prisioneros de la Inquisición, en los músculos transportando carga, en los maestros canteros. Pues todo monumento se yergue sobre la muerte de otros, sobre el precio/signo de vida humana, mercancía: a veces, nada.


Boltanski transmite mitos: el flujo de lo incesante, de un son imparable, insistentemente repetido. El tiempo. Registra la ingravidez freudiana de “lo mismo” en la materia del aire, del neón, en el olor acre de la niebla. Archiva lo imposible: lo espectral del espectáculo a que se refería Barthès. Ritualiza el retorno insistente de la muerte en un simulacro de cables, altavoces, máquinas y luces. En materiales banales, cotidianos. En el espacio abovedado del Aljub retumban atronadores los ritmos de los corazones, golpes monótonos picando, colocando piedras. Son los trabajadores re/construyendo un mundo desaparecido. Las ruinas de hoy, convertidas en museo, albergan el retorno de unos muertos que no se fueron nunca y confrontan a espectadores y turistas a la mirada estupefacta de lo incomprensible: la muerte, siempre.
Pues, ¿qué se revela aquí, sino el acto creativo que recorre las piedras y los signos, percibe la mudez de lo irreconocible y el sonido atronador de la multitud de corazones y martillos, sigue los trayectos de los cables, se pierde en la neblina blanca del vapor y en el neón espectral de los signos como en una memoria borrosa, en una escritura extraña? El sentido, para Boltanski, no es opaco; tampoco nítido. Está asociado por conexiones sinérgicas, rumores, ambigüedades, cuerpos inmateriales, energías, iluminaciones y penumbras. Por la ausencia de forma. El sentido –cuando aflora– no es literalmente transmitido. Al contrario que en el estructuralismo y en la estética del Wiener Kreis, donde el sentido no ha de ser descubierto sino que se produce, en Boltanski –más cerca del devenir bergsoniano del tiempo, del «rostro de arena» de Foucault y de una topología de las superficies de Deleuze– el sentido aparece en una interacción de cadenas de significantes inmateriales que iluminan lo incomprensible.


Vértigo de la muerte infinita, del azar absurdo y de un destino sublime que ridiculiza la supremacía de lo inmediato, la nimiedad del objeto, la hiperexpresividad del cuerpo y la apariencia, el culto a las reliquias. Pues para Boltanski, el arte no es decorativo: transmite cuestiones existenciales. No es el acontecimiento lo que cuenta, dice, sino la condición humana.
La obra en proceso "Les archives du coeur" ha contado con la participación en España de más de 1.300 personas que, desde que se instaló en el museo de arte moderno y contemporáneo Es Baluard en julio pasado, han grabado los latidos de sus corazones para ser almacenados en una isla deshabitada de Japón.
Estos 1.300 latidos registrados en Baleares se suman a los más de 47.000 con que contaba la obra de Christian Boltanski antes de su instalación en el museo palmesano, según ha informado Es Baluard en un comunicado.
"Les archives du coeur" (Los archivos del corazón) fue incorporada en Es Baluard gracias a la colaboración de la Kewenig Gallery y con motivo de la exposición "Christian Boltanski. Signatures.La muestra invita a los visitantes agrabar los latidos de su corazón para que pasen a ser archivados y expuestos de manera permanente en Teshima, una isla deshabitada de Japón que forma parte de Benessere Arte Site Naoshima.


Las grabaciones se llevan a cabo en una cabina con el apoyo de un asistente de Es Baluard. Además, por 3 euros, los participantes que lo deseen se pueden llevar un CD con la grabación. La obra en proceso guarda cierta relación con "Signatures", en la que los latidos del corazón tienen un papel primordial. En la instalación ubicada en el aljibe del Baluard se oyen latidos con una secuencia rítmica que emula los golpes de martillo con que los obreros marcaron el siglo XVII las piedras de dicho recinto y de todo el baluarte de San Pedro donde se ubica.
Pruebas de la existencia humana


Tal y como declaró el artista durante la rueda de prensa de presentación de "Signatures", los latidos "son el sonido del martillo sobre la piedra y representan a los seres humanos y su trabajo". Del mismo modo, la grabación de los latidos en "Les archives du coeur" supone una continuación de la dedicación del artista a elementos como la muerte, la memoria, la desaparición y la pérdida. Al coleccionar pruebas de la existencia humana, éstas quedan inmortalizadas, según el artista.
Es la primera vez que "Les archives de coeur" se expone en España. Recientemente, se ha mostrado en Maison Rouge (París, 2008), Magasin 3 (Estocolmo, 2008), In Situ (Berlín, 2008-2009), en Monumenta - Grand Palais (París, 2010), Musée d'Art Contemporain du Valle del Marne (Vitry-sur-Seine, 2010), Serpentine Gallery (Londres, 2010), Kunstmuseum Liechtenstein (Liechtenstein, 2009), MONA (Tasmania, 2010), Hangar Bicocca (Milán, 2010), Center for Contemporary Art Ujazdowski Castle (Varsovia, 2010-2011).

La vida es más conmovedora que el arte

Christian Boltanski
La UNTREF presento en el marco de las actividades del MUNTREF y de la Maestría en Curaduría en Artes Visuales: Diálogo con Christian Boltanski a cargo de Diana B. Wechsler. El encuentro se realizo el jueves 10 de noviembre en la Sede Centro Cultural Borges. Bs As.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-23440-2011-11-08.html

Reflexiones de Christian Boltanski


“Cada uno es único y al mismo tiempo el olvido viene muy rápido...¿Cómo alguien que es alguien, que tiene una pequeña historia, puede desaparecer al morir? Cuando uno no es creyente, desaparece totalmente. ¿Cómo alguien que es a la vez único puede desaparecer? Son preguntas que me hago”.


“Me interesa el individuo y el objeto que remite a un sujeto ausente, donde hubo un individuo”


“Sentimiento de ausencia más que de presencia, pero en presencia......la muerte reforzada en presencia de un objeto que al recordar refuerza esa ausencia”


“No se puede luchar contra la desaparición, tarea imposible, fracasé, pero sigo trabajando, soy muy tenaz.”


“Soy un artista extremadamente tradicional, soy renacentista pero empleo el lenguaje de mi tiempo”
“Lo que trato de hacer con mi trabajo es plantear preguntas, hablar de cosas filosóficas, no por historias a través de palabras sino por historias a través de imágenes visuales. Hablo de cosas efectivamente muy simples, comunes a todos. No hablo de cosas complicadas.”


“El arte no cambia la vida, no hay que esperar mucho del arte”


“Creo en el azar, los no religiosos creemos en el azar de la muerte, del nacimiento…mi madre podría haber hecho un aborto y yo no estar aquí … podría no haber nacido, podría estar muerto. Uno llega por azar es como si estuviéramos en un campo minado. Todo lo que soy se vincula con el azar de la creación.”


“Construir lo que es parte de uno mismo, me interesa el funcionamiento de mis obras, mis obras se construyen y se destruyen… La imprecisión que un sombrero puede ser un camello a la vez, siempre Imprecisión…El artista dice quien es, que es y cada uno reconstruye lo que quiera ver.”



“Mis obras se practican como en la música, las obras ya no existen, es lo mismo y es otro, reinterpreto mi obra. Escribo una partitura, la practico, y es única irrepetible, siempre diferente. Además la pueden ejecutar otros, cuando yo no este. Es diferente e igual a la que yo concebí, no existe en forma material no habrá nada entre sus manos, es una nueva interpretación.”


"El artista tiene pocas ideas, se repiten un y otra vez cambiando el perfil.
Si he tenido tres, he tenido suerte! Siempre miramos las mismas ideas desde otra perspectiva
La representación no es negativa, en arte hay que esperar para hacernos una pregunta. Es como ser místicos, estar frente a un muro, y ocuparse de esperar, no hacer nada. Hay que tener mucha valentía para hacerlo así. También esperanza, y esperar que algún día nos hagamos una pregunta, la pregunta, optimista porque todo sigue andando.”


“Nuestra sociedad no habla de la muerte, es como un rechazo, es una obligación mantenernos jóvenes….hay que aceptar la muerte como parte de la vida”
“Me gusta la vida, no la muerte hay que aceptar las leyes de la naturaleza. La vida es más conmovedora que el arte”



“Es dar por un instante una emoción a alguien "algo que ocurrió”, siento que ocurrió.”


“El objeto perdido esta a la espera en suspenso (llaves, ropa usada, dejada)
Esperan volver a ser usadas, queridas. Mirada que da vida en un lugar inhabitual.”


“Artista es el que hace preguntas y provoca emociones. Lo que pretendo es que la gente se fije en unas señales y que eso le sirva para hacerse preguntas sobre la vida, la desaparición, sobre ellos mismos... De hecho, los proyectos de Japón y Tasmania, lo interesante no es tanto ir al sitio en cuestión, sino saber que las obras existen. Vaya si quiere, pero lo importante, más que esa realidad, es el mito al que se refieren. Hace un año que la casa se abrió en Japón, y muchos ni siquiera saben que es una obra de arte. La historia de Tasmania, que es real, es casi como un cuento. Y espero que así siga siendo. Pero si no fuera real, no me interesaría.”

suscitar emociones


El pabellón francés en la 54ª internacional exposición de arte: La Bienal de Venecia, curada por Jean-Hubert Martin, presento una nueva instalación de artista francés Christian Boltanski. La instalación, titulada "oportunidad", aborda los temas característicos para trabajo de Boltanski: oportunidad, la suerte y la desgracia.
En la sala principal, Christian Boltanski había instalado un gran andamio con una tira de película oversize que muestra los rostros de los bebés poco después de su nacimiento. La tira de película se ejecuta a gran velocidad, hasta que al azar se detiene y toma uno de estos bebés, aparece en una pantalla lcd. En cada una de las habitaciones de dos laterales, un gran reloj digital cuenta hasta la población mundial.




http://www.analitica.com/bitblio/mer/boltanski.asp
Entrevista a Christian Boltanski
María Elena Ramos
Presidente del Museo de Bellas Artes Venezuela
Julio 1998
Traducida del francés por José Ignacio Herrera y Federica Palomero

(….)De hecho, soy un artista, y lo que hago es arte, pero para mí la reacción del espectador debe ir más allá del hecho de que está frente a una obra de arte. Debe olvidar que está frente a una obra de arte y tiene que tener emociones que están más próximas a la vida. El problema de un artista, por ejemplo, si yo me pongo a llorar ahora, Ud. se va a emocionar y se va a preocupar, y tal vez se pregunte ¿Qué le está pasando? ¿Por qué llora? ¿Qué se puede hacer? Si estoy haciendo teatro, va a decir que soy un actor malo y no va a sentir emoción. Entonces la vida tiene mucha más emoción que el arte. Por eso, lo que intento hacer es que la gente se olvide que es arte y piense que es vida. Para dar esta impresión de vida. Para dar esta impresión de vida me sirvo de medios artificiales, del arte; no es la realidad, hago teatro; trato de que el espectador en ese momento olvide que está en un museo.


Por ejemplo, ¿cuáles son las dificultades que me encuentro al exponer aquí? Primero, esto es un museo, un verdadero museo. La gente entra, va al museo como va a la iglesia, y no es tan bueno ir al museo como a la iglesia. La gente entra al museo, va a ver la colección egipcia, la colección china, y después la exposición de vanguardia. Pero todo esto es algo que está fuera de la vida, uno va al museo a mirar arte. A mí me gustaría que la gente viniera aquí y que no sepan dónde están y digan «vengan, vengan, aquí está pasando algo», como si hubiera un accidente de tránsito. Uno puede lograrlo, quiero decir, lograr engañar, dar una emoción real. Si estuviera en el jardín, sería casi más fácil para mí, sería otro problema, pero aquí, es arte, dado como arte de entrada. El problema que me interesa en este museo es precisamente qué significa mezclar tazas chinas con objetos egipcios y con mi trabajo. Se puede decir que todos son recuerdos humanos. Hubo alguien que fabricó estas tazas chinas, hubo alguien que grabó un jeroglífico, hubo un artista francés que hizo esto: son huellas humanas.


Tal vez la diferencia está en que las tazas chinas eran realmente utilizadas, los objetos egipcios tenían una verdadera función, y lo que yo hago, por lo menos en este museo, no tiene función real. Y esto es un problema; la única función que tiene esta obra mía, si es que lo logro, es plantear preguntas, dar emociones. Me gustaría que esto fuera visto, observado. No soy para nada un artista conceptual, no soy esto, no sé qué quiere decir. Me siento como un artista totalmente tradicional. Es decir, tengo el deseo de suscitar emociones. No percibo cambios. De hecho, lo que quisiera es que la gente entrara a mi espacio, se pusiera a llorar, se pusiera de rodillas. Tal vez sea muy pretencioso decir esto, pero ésta es la reacción que yo deseo. Lamentablemente, esto no sucede. Esto es lo que quiero, que la gente se ponga de rodillas y llore, que la gente se tire al piso. Es como estas iglesias norteamericanas para los negros, donde la gente rueda por el piso y tiene crisis de histeria.


Esto es lo que quisiera, no la reacción de algunos críticos o de algunos artistas aquí en Caracas, que dirán cosas como «Boltanski es un artista contemporáneo de tal tradición, ah si, Boltanski es un buen artista de los años 90, un poco en la tradición del arte povera…». Esto es terrible para mí. Busco otra cosa. Busco realmente…me gustaría trabajar para el gran público y poder suscitar emociones en el gran público. Pienso que mi trabajo lo puede permitir, y que lo que lo impide es precisamente el hecho de que me encuentre en un museo.
Tal vez el hecho de ser un artista sea una manera de luchar contra la muerte. Es una manera que no funciona. Es un fracaso. Cada vez que uno lucha contra la muerte, pierde. Es también un deseo de luchar contra la propia muerte. Cuando uno es artista, esto responde a un deseo de luchar contra la muerte. Al mismo tiempo, cuando más artista es uno, más deviene en su obra.(….)


(….)Por una parte, eso de crear muy pocas veces me pasa, desgraciadamente. Creo que es una cosa muy cercana a ser un místico, es decir que a menudo durante mucho tiempo estoy a la búsqueda, y luego, bruscamente, entiendo y lo veo todo, es como una búsqueda, uno anda perdido en la oscuridad y de repente la luz llega y en algunos segundos uno sabe lo que uno debe hacer en los seis meses siguientes. Es algo muy brutal, es realmente como una revelación para mí, pero esta revelación llega si durante varios meses sufro, busco, lloro, ensayo, me lamento, estoy realmente perdido y entonces a veces ocurre, ya está, entiendo. (….)

conocer-reconocer

Christian Marclay: The Clock, 4.07-4.12 PM excerpt, installation in Venezia, Ca' Giustinian. Golden Lion for Best Artist at the Venice 54th Biennale 2011