http://www.dancistica.com/blog/dancisticacom/pina-bausch
Por Pina Bausch (bailarina, coreógrafa y profesora de danza alemana, y una de las grandes figuras de la danza internacional contemporánea que falleció el mes pasado)
¿Hago teatro o hago danza? Una pregunta que no me planteo jamás. En todo caso la respuesta puede que esté en la definición de mi compañía: se denomina de teatro y danza. Las dos disciplinas van juntas.
Yo lo que trato es de hablar de la vida, de las personas, de nosotros, de las cosas que se mueven...
Mi suerte llegó cuando la Folkwang Schule se instaló en Essen, una ciudad a unos 30 kilómetros de mi casa. En 1955 entré a estudiar ballet con Kurt Joos, su director y uno de sus fundadores.
Él era un nombre esencial en la danza contemporánea; yo tenía quince años. Me fui empapando de todas las disciplinas: era una escuela peculiar que combinaba ópera, teatro, música, escultura, pintura, fotografía, pantomima, artes gráficas.
Ese contacto con todas las artes me abrió los ojos y ha influido poderosamente en mi creación. Hasta hoy no concibo una danza divorciada del resto de las expresiones artísticas.
Con Joos tuvimos una relación muy cercana, puedo decir que fue un poco como mi segundo padre y, durante un tiempo, hasta viví en su casa. También era su asistente, alguna vez dirigí sus ensayos, ordenaba sus agendas de trabajo.
Una relación muy personal que ni siquiera recuerdo cómo se fue profundizando, pero que hizo de Kurt la influencia más fuerte en mi carrera: me marcó a fuego. Me enseñó que lo esencial es encontrar el propio camino. Yo quería –y quiero– solamente bailar. Por eso, nunca pensé en ser coreógrafa.
La danza es mi única meta.
Pero, a fines de los años ‘60, sentí que me sobraba tiempo. Me faltaba algo, no sabía qué. Entonces empecé a escribir con mi cuerpo. Me salían pequeños textos envolventes, profundos, otros divertidos o esperanzados.
El humor ha sido importante en mi escritura. Escribía con mis brazos, con mi vientre, con mi espalda. Así salió Fragmento en 1968 y mi rol de Ifigenia. Pero el punto de partida fue siempre la danza. Lo hice por mí: yo era quien quería bailar.
De a poco, algunos compañeros quisieron integrarse a mis invenciones, me pedían pasos, movimientos. Así, una de las experiencias más importantes de mi vida fue cuando me pidieron dirigir mi propia compañía, en 1973.
Ponerme a la cabeza del Tanztheater Wuppertal Pina Bausch fueron palabras muy grandes. Hasta entonces, yo creaba en libertad y la rutina me aterraba. ¡No quería encerrarme en un teatro!
Pero me insistieron tanto que acepté. A los 33 años tuve que enfrentar, por primera vez, a 26 bailarines.
Me preparé mucho: anotaba todo. Nunca había escrito ballets largos, sólo trozos pequeños y éste era un tremendo desafío. Pasé el primer día temblando de miedo y de emoción. Me obligué a cerrar los ojos y a sentir.
Entonces decidí que todos los comienzos partirían de mi ser como bailarina. Desde siempre, busco una forma de expresar lo que siento, y puede suceder que esa forma no tenga ninguna relación con lo que entendemos como danza. También ocurre que alguien al ver que los movimientos son simples, piense que no es danza, pero sí lo es para mí.
En mis espectáculos hay mucha danza, incluso cuando los bailarines no se mueven. Una caricia también es danza. Observo cuanto puedo todos los ámbitos de la vida.
Son ésas las únicas imágenes que permito que me influyan. Para mí, nuestra vida deber ser la gran exploración. Lo que determina mi proceso creativo son los hechos exteriores.
Abrir los ojos para ver lo cotidiano de otra manera, mantener la ingenuidad de la mirada, para cuestionar lo banal, y descubrir secretos. Yo fui una gran tímida de niña.
Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen.
Desde muy chica quise ser bailarina, nací en 1940 y Alemania estaba en plena Segunda Guerra Mundial, un tiempo de sacrificio. Como hablar me daba miedo, como nunca encontraba las palabras adecuadas, sentí que el movimiento era mi propio lenguaje. ¡Por fin me podía expresar! El movimiento me abrió las puertas hacia la vida.
Vivíamos muchas carencias en mi familia y en el país, pero, a los cuatro o cinco años, alguien me llevó al ballet en Solingen. Todavía recuerdo ese escenario brillante, lleno de luces: entonces supe que bailar sería mi existencia. Me han preguntado a veces cómo es que, después de 40 o 50 años, aún no tengo todas las respuestas de la danza.
Digo que no sé, que aún el proceso me intimida.
Todavía me asusto como la primera vez.
Nunca sé qué saldrá... todo lo que puedo prometer es que, de nuevo y siempre, voy a tratar. Siempre estoy tratando. Mi trabajo es totalmente naïve.
Suena raro, pero es tal cual, algo simple que todos queremos compartir. He vivido historias de amor increíbles. Han sido capítulos de mi existencia que han marcado mi vida personal y me han dado mucha felicidad.
Pero cuando me preguntan si he sido feliz, digo que lo que he sentido casi siempre son sentimientos encontrados: felicidad mezclada con preocupaciones. Pienso que a veces esa sensación tan fantástica queda guardada bajo el cotidiano.
Como escondida.
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el idioma de nuestros cuerpos
EL DOCUMENTAL SOBRE LA GRAN COREÓGRAFA DEL SIGLO XX
Wim Wenders: "Pina Bausch y yo reinventamos nuestros artes"
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/escenarios/wim-wenders-pina-bausch-y-yo-reinventamos-nuestros-artes-_704659.html
(…) “-Cuando Pina y yo empezamos a pensar en una película, ella dejó claras dos reglas desde el principio. La primera, nada de biografías. Pina deseaba que fuera una película acerca de su trabajo en la danza, no acerca de su vida. La segunda, ninguna entrevista con ella. Pina no quería hablar sobre su arte. Cuando lo hacía, era obvio que sentía como si traicionara la esencia de su trabajo. Pina lo dijo todo en el idioma que dominó como nadie antes que ella: el idioma de nuestros cuerpos.
Ella siempre quiso que su arte se explicara por sí mismo.” (…)
NANDO SALVÀ 02/10/2011
El director de cine alemán Wim Wenders (Dusseldorf, 1945) llevaba más de dos décadas tratando de hacer una película sobre su amiga la coreógrafa Pina Bausch. Dos años después de la muerte de esta se estrena el documental Pina.
--¿Por qué confió Pina Bausch en usted para hacer esta película?
--Lo hizo, y nunca le pregunté por qué. La confianza es algo que escapa a razones. Podríamos decir que Pina confiaba en su mirada por encima de todo. Poseía el don de la observación, tenía una paciencia y una certeza que yo nunca he conocido en nadie más. Cuando te miraba, realmente te sentías escrutado, pero no de forma inquisitiva sino de manera muy cariñosa.
--¿Cómo se enfrentaron a la pérdida de Pina tanto usted como sus bailarines?
--Haciendo la película juntos. Ninguno de nosotros había podido despedirse o darle las gracias. Pina había desaparecido de sopetón de nuestras vidas. Algunos de esos bailarines habían pasado toda su vida profesional con ella. La película nos dio a todos una oportunidad de hacer las paces con su muerte. Pina siempre pensó que el baile era su única arma para luchar contra las injusticias, el dolor y, por supuesto, la muerte misma.
--¿Cómo cambió su visión de la película tras su muerte?
--Mi primera reacción fue cancelar la película. Después de todo, Pina y yo habíamos soñado con el filme juntos durante más de 20 años. Me parecía imposible continuar sin ella. Pero semanas más tarde sus bailarines me convencieron de que era una decisión equivocada, de que era importante hacerla.
--¿Cuál fue su enfoque a la hora de trabajar con ellos?
--La regla básica era que yo les hacía preguntas y que ellos no podían contestar con palabras, solo con movimientos y gestos, con el idioma de sus cuerpos. Pina siempre les había enseñado que fueran muy honestos y personales con ese lenguaje. No quería ver en él ningún papel, ninguna respuesta prefabricada. Deseaba que los bailarines contestaran con el corazón, que estuvieran dispuestos a revelar su yo más interno.
--La película no ofrece ningún dato biográfico de Pina. ¿Por qué decidió centrarse exclusivamente en la danza?
--Cuando Pina y yo empezamos a pensar en una película, ella dejó claras dos reglas desde el principio. La primera, nada de biografías. Pina deseaba que fuera una película acerca de su trabajo en la danza, no acerca de su vida. La segunda, ninguna entrevista con ella. Pina no quería hablar sobre su arte. Cuando lo hacía, era obvio que sentía como si traicionara la esencia de su trabajo. Pina lo dijo todo en el idioma que dominó como nadie antes que ella: el idioma de nuestros cuerpos.

--La película no hace concesiones. Ninguno de los bailes es identificado, y usted no se preocupa por contextualizar el trabajo de Bausch. ¿Por qué?
--Porque Pina era radical. Su enfoque era radical. Puso el baile del revés, o más bien lo enderezó, vio que se había convertido en un mero ejercicio estético con atletas idealizados y lo devolvió a la humanidad común. Ella misma lo dijo en pocas palabras: "No me interesa cómo mis bailarines se mueven. Me interesa lo que los hace moverse". Ella siempre quiso que su arte se explicara por sí mismo.
--¿Qué significó Pina Bausch para usted? ¿De qué manera transformó su visión del mundo?
--Es difícil decirlo, pero tengo que reconocer que su trabajo tuvo mucho impacto en mí. Dos años después de conocerla rodé El cielo sobre Berlín (1987), que es sin duda mi película más coreográfica. No la habría hecho de no haberme encontrado con Pina.
Wim Wenders: "Pina Bausch y yo reinventamos nuestros artes"
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/escenarios/wim-wenders-pina-bausch-y-yo-reinventamos-nuestros-artes-_704659.html
(…) “-Cuando Pina y yo empezamos a pensar en una película, ella dejó claras dos reglas desde el principio. La primera, nada de biografías. Pina deseaba que fuera una película acerca de su trabajo en la danza, no acerca de su vida. La segunda, ninguna entrevista con ella. Pina no quería hablar sobre su arte. Cuando lo hacía, era obvio que sentía como si traicionara la esencia de su trabajo. Pina lo dijo todo en el idioma que dominó como nadie antes que ella: el idioma de nuestros cuerpos.
Ella siempre quiso que su arte se explicara por sí mismo.” (…)
NANDO SALVÀ 02/10/2011
El director de cine alemán Wim Wenders (Dusseldorf, 1945) llevaba más de dos décadas tratando de hacer una película sobre su amiga la coreógrafa Pina Bausch. Dos años después de la muerte de esta se estrena el documental Pina.
--¿Por qué confió Pina Bausch en usted para hacer esta película?
--Lo hizo, y nunca le pregunté por qué. La confianza es algo que escapa a razones. Podríamos decir que Pina confiaba en su mirada por encima de todo. Poseía el don de la observación, tenía una paciencia y una certeza que yo nunca he conocido en nadie más. Cuando te miraba, realmente te sentías escrutado, pero no de forma inquisitiva sino de manera muy cariñosa.
--¿Cómo se enfrentaron a la pérdida de Pina tanto usted como sus bailarines?
--Haciendo la película juntos. Ninguno de nosotros había podido despedirse o darle las gracias. Pina había desaparecido de sopetón de nuestras vidas. Algunos de esos bailarines habían pasado toda su vida profesional con ella. La película nos dio a todos una oportunidad de hacer las paces con su muerte. Pina siempre pensó que el baile era su única arma para luchar contra las injusticias, el dolor y, por supuesto, la muerte misma.
--¿Cómo cambió su visión de la película tras su muerte?
--Mi primera reacción fue cancelar la película. Después de todo, Pina y yo habíamos soñado con el filme juntos durante más de 20 años. Me parecía imposible continuar sin ella. Pero semanas más tarde sus bailarines me convencieron de que era una decisión equivocada, de que era importante hacerla.
--¿Cuál fue su enfoque a la hora de trabajar con ellos?
--La regla básica era que yo les hacía preguntas y que ellos no podían contestar con palabras, solo con movimientos y gestos, con el idioma de sus cuerpos. Pina siempre les había enseñado que fueran muy honestos y personales con ese lenguaje. No quería ver en él ningún papel, ninguna respuesta prefabricada. Deseaba que los bailarines contestaran con el corazón, que estuvieran dispuestos a revelar su yo más interno.
--La película no ofrece ningún dato biográfico de Pina. ¿Por qué decidió centrarse exclusivamente en la danza?
--Cuando Pina y yo empezamos a pensar en una película, ella dejó claras dos reglas desde el principio. La primera, nada de biografías. Pina deseaba que fuera una película acerca de su trabajo en la danza, no acerca de su vida. La segunda, ninguna entrevista con ella. Pina no quería hablar sobre su arte. Cuando lo hacía, era obvio que sentía como si traicionara la esencia de su trabajo. Pina lo dijo todo en el idioma que dominó como nadie antes que ella: el idioma de nuestros cuerpos.

--La película no hace concesiones. Ninguno de los bailes es identificado, y usted no se preocupa por contextualizar el trabajo de Bausch. ¿Por qué?
--Porque Pina era radical. Su enfoque era radical. Puso el baile del revés, o más bien lo enderezó, vio que se había convertido en un mero ejercicio estético con atletas idealizados y lo devolvió a la humanidad común. Ella misma lo dijo en pocas palabras: "No me interesa cómo mis bailarines se mueven. Me interesa lo que los hace moverse". Ella siempre quiso que su arte se explicara por sí mismo.
--¿Qué significó Pina Bausch para usted? ¿De qué manera transformó su visión del mundo?
--Es difícil decirlo, pero tengo que reconocer que su trabajo tuvo mucho impacto en mí. Dos años después de conocerla rodé El cielo sobre Berlín (1987), que es sin duda mi película más coreográfica. No la habría hecho de no haberme encontrado con Pina.
La apariencia de la vida supera la realidad
"Nadie lo quiere creer" La Zaranda.
Escrita por Eusebio Calonge, actúan Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez, quien también dirige. “Hablamos de un mundo de mera apariencia, de inmovilidad absoluta, de petrificación, como la sociedad en que vivimos”,
(…) de algo muerto me muero, la vida es la que tengo
muerta(…)
(…) La vida se me paso hace tiempo (…)
(…) Disfruta de mi propio entierro sin que se halle
muerto nadie (…)
(…) Qué efecto de realidad insuperable (…)
(…) Nadie notara la diferencia con la realidad (…)
(…) No se puede estar toda la vida pensando en la
enfermedad (…)
(…) No se encuentra lo que no se busca (…)
(…) la sangre tiene que circular porque si no se estanca
y se pudre (…)
(…) Algo muerto tengo por dentro (…)
(…) Nadie notara la diferencia con la realidad (…)
(…) Salón de los espejos sin espejos para mirarse(…)
(…) Una hace lo que puede, tarde lo que tarde, por su
valía (…)
(…) Seguramente no se da cuenta de nada (…)
(…) Siempre se queda dormida rezando (…)
(…) Me gusta quedarme dormida para despertarme con tu sueño (…)
(…) Para que necesitan un destino (…)
(…) Todo me han sacado, menos las cicatrices que no han cerrado (…)
(…) La apariencia de la vida supera la realidad (…)
http://www.clarin.com/espectaculos/teatro/Perseverar-inestabilidad_0_562144050.html
“Perseverar en la inestabilidad” Entrevista. La Zaranda. De gira por nuestro país, mañana suben a escena una nueva pieza, en el 25 de Mayo. 28.09.2011 | Por Sandra Commisso
(…)Con más de treinta años de trayectoria, la compañía de Teatro Inestable de Andalucía la Baja (Jerez de la Frontera) asegura que lo de ellos es “teatro con palabras mayores, teatro puro”.
El concepto de inestabilidad como también el de la perseverancia es algo que ustedes destacan como características de la compañía. ¿Cómo se conjugan ambas cosas?
Calonge: La inestabilidad es una respuesta a los elencos estables que abundaban en España cuando la compañía nació. Esos elencos ya no existen. Nosotros, en cambio, hemos estado desapareciendo constantemente. Y la perseverancia tiene que ver con el trabajo. Hay que ser estable en la perseverancia o perseverar en la inestabilidad. Sánchez: Además de que el arte y la vida son, de por sí, inestables. Y nosotros trabajamos con eso. Siempre venimos a devolver lo que nos llevamos. Traemos teatro, pero siempre nos llevamos más de lo que traemos. Nosotros tenemos más que ver con los creadores de América latina que con los europeos que cuentan con más medios. ¿Qué los mantiene unidos después de treinta años? Calonge: Cada uno ha ido cambiando y el teatro nos ha ido cambiando a nosotros. La memoria está intacta y el recuerdo se disipa. Lo que no ha cambiado es eso que nos llama, la vocación. Uno va soltando lastre y te vas acercando más hacia ti mismo, hacia tu propia desnudez. Sánchez: La dificultad más grande siempre es crear, pero cuando uno está enamorado de lo que hace no hay ninguna dificultad y haces con lo que hay. Así empezamos nosotros y así seguimos. La lucha es con uno mismo para mantener ese nivel de pureza y saber que no hay más obstáculos que los que tú te pones. Si el teatro quiere, sale. La búsqueda no es por fuera, es por dentro y si buscas ahí, de algún modo, surge. Es lo que hace que el teatro siga vivo como elemento de comunicación. Es la necesidad de expresar más allá de la taquilla. En el grupo, más allá de las diferencias entre los voceros Sánchez y Calonge y los discretos Campuzano y Bustos, se nota la comunión en una misma filosofía de vida marcada por el teatro. La crisis por la que pasa Europa, y en particular, España, es para ellos, un motor: “En la balanza, cuando baja lo económico sube lo espiritual. Había una saturación de la cultura como ocio, y ahora, sin dinero para sostenerlo, va a provocar un cambio”, dicen. “Nosotros tenemos fe de que el teatro venga a nosotros y nos diga algo. Tú amplificas lo que te llega por dentro. Luego, no depende de nosotros. La vida es un milagro y el teatro es un milagro dentro de ese milagro”.
cernidor que preserva lo esencial y desecha lo inservible

Su trayectoria tiene como constantes teatrales: de los objetos, el expresionismo visual, la depuración de textos y la creación de personajes límites; y como método de trabajo, un riguroso proceso de creación en comunidad.
La Zaranda, como cernidor que preserva lo esencial y desecha lo inservible, desarrolla una poética teatral que lejos de fórmulas estereotipadas y efímeras, se ha consolidado en un lenguaje propio, que siempre intenta evocar a la memoria e invitar a la reflexión.
A todos los que llevamos adentro.
lazaranda http://www.lazaranda.net/portal.htm
2004.- Homenaje a los Malditos
ORDEN DEL HOMENAJE
SALUTACIÓN O LOA DE ENTRADA.
A los que insepultos siguen recorriendo los márgenes de la historia, buscando a tanto olvido una salida.
A los que nos precedieron en este éxodo de los días, dejando esquirlas abrasadoras, rescoldos de memoria, huellas de sangre en el libro de sus destinos.
A los derrotados, los que pasaron dando tumbos de la miseria al desengaño, prefiriendo el camino del calvario al vertedero de los opulentos.
SEMBLANZAS BIOGRÁFICAS DE LOS HOMENAJEADOS
Remembranzas de vidas amordazadas por la mediocridad de cada época ; vidas jalonadas por las tragedias y los sacrificios.
Memorias clausuradas por la amnesia cobarde, condenadas por la burla cómplice del tiempo.
Vidas que fracasaron en su ideal y sin embargo empujaron a otros hacia el mañana.
CONCESIÓN DEL DISTINTIVO
Se coronará con las espinas de la ingratitud, premio ornamentado de injurias, de traiciones y agonía. Estigmas lacerantes otorgados a quienes cometieron la atrocidad de seguir soñando el absoluto.
BRINDIS DE HONOR
Se escanciarán las copas rebosantes de amargura , alzándose en honor de quienes fueron empujados al abismo de la desesperación y el silencio.
PALABRAS DE CLAUSURA
Nadie clausurará el grito que desde el alma llega, y que arde en combate eterno con la muerte.
In Memoriam. A los Malditos. A todos los que llevamos adentro.
2004.- Homenaje a los Malditos
ORDEN DEL HOMENAJE
SALUTACIÓN O LOA DE ENTRADA.
A los que insepultos siguen recorriendo los márgenes de la historia, buscando a tanto olvido una salida.
A los que nos precedieron en este éxodo de los días, dejando esquirlas abrasadoras, rescoldos de memoria, huellas de sangre en el libro de sus destinos.
A los derrotados, los que pasaron dando tumbos de la miseria al desengaño, prefiriendo el camino del calvario al vertedero de los opulentos.
SEMBLANZAS BIOGRÁFICAS DE LOS HOMENAJEADOS
Remembranzas de vidas amordazadas por la mediocridad de cada época ; vidas jalonadas por las tragedias y los sacrificios.
Memorias clausuradas por la amnesia cobarde, condenadas por la burla cómplice del tiempo.
Vidas que fracasaron en su ideal y sin embargo empujaron a otros hacia el mañana.
CONCESIÓN DEL DISTINTIVO
Se coronará con las espinas de la ingratitud, premio ornamentado de injurias, de traiciones y agonía. Estigmas lacerantes otorgados a quienes cometieron la atrocidad de seguir soñando el absoluto.
BRINDIS DE HONOR
Se escanciarán las copas rebosantes de amargura , alzándose en honor de quienes fueron empujados al abismo de la desesperación y el silencio.
PALABRAS DE CLAUSURA
Nadie clausurará el grito que desde el alma llega, y que arde en combate eterno con la muerte.
In Memoriam. A los Malditos. A todos los que llevamos adentro.
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